martes, 10 de febrero de 2009

ESPEJISMO

E s p e j i s m o

Cuando se es joven, romántico uno cree que el amor en la pareja lo es todo, digo que es suficiente, donde, reitero amarse es todo.

¡Craso error!. No es así. Es más nunca lo fué.

Nancy y José Luis eran dos chicos que venían caminando juntos por la pubertad de hoy, desde la escolaridad primaria del ayer, del barrio, de la calesita...

Ella era de familia de clase media, igual que él. Estudiaban. Se veían por las tardes, se amaban, se besaban, y la caída de las tardecitas los recibía el mismo banco de la plaza, ese que ya era de ellos.

Hay cosas que no se olvidan, ella tomo la iniciativa y le dijo con
énfasis que lo amaba, el se atolondró, pasaba casualmente el vendedor y le compró un helado y otro para él, que la calidez del verano sumada a la de los novios, se los hacia derretir en las manos.

La pasión los envolvía. Se sentían uno solo, muy...muy juntos. Hasta que en la casa de ella comenzaron los aprietes, eran una pareja y los padres de la novia siempre quieren la formalización, claro él tenía 18, como ella, solo que todos sabemos que una mujer a esa edad ya alcanzó su integridad mental y física entretanto el varón a veces no.

Por parte de ella la cosa se fue enfriando, inducida por sus progenitores. El no lo quería, no lo podía admitir, era su fracaso y menos sufrirlo. Cuando terminó el curso de Electrotécnico, le salió una beca en la Escuela de Aeronáutica de Córdoba, y sin más trámite voló para allá.

El tiempo pasa, en un desfile militar de un lustro después, y como lo habían transportado a Buenos Aires para intervenir en el evento del 9 de julio, aprovechó para acercarse a la casa de ella. No la había olvidado, aún sin contacto, la seguía amando. Pero...¿y Nancy?. De modo que indago y supo que la familia se había mudado, pero en el mismo barrio. Quedó estático. Desanimado.

Estaba cayendo la tarde. El momento en que otrora...y se dijo ¿porque no? ¿ y si me encamino a la plaza, a aquel banco que fue nuestro?. ¡No le falló la corazonada!. Ella estaba...pero no estaba sola.

Sentada en el banco, y a su lado un esbelto muchacho, con una mano en el hombro de ella y la otra sosteniendo a un varoncito de 3 años quizás, calculo, dirigió su mirada otra vez hacia ella, desde la penumbra, ahora no quería hacerse ver, ¿para que?, y advirtió que ya estaba en la dulce espera, nuevamente.

Se mantenía oculto, el banco, aquel que fue de ellos le sabía a aquello de “el que fue a Sevilla perdió su silla”, a lo que se le adicionaba en sus pensamientos el dicho de que”jardinero que no riega sus plantitas viene otro y las riega”.

Se le humedecieron los ojos. Giró sobre sus talones y se perdió en la inmensidad de la ciudad porteña, ahora toda sombras para él.-



JFA 06-10-2008.-

lunes, 9 de febrero de 2009

IMAGENES DOBLEMENTE SUELTAS....

Imágenes doblemente sueltas...
..y tan unidas.-

Aquella tarde de martes, como todas las semanas, sobre las 17 hs me acerco al acogedor café que es “La Continental”, antes de la cita de honor que tengo con la literatura, en el mismo lugar,desde hace 7 años.

El mozo, siempre solicito, se aproximo para tomar el pedido y le encargue un americano cargado con una media luna de manteca, ya lo ven goloso consuetudinario no abdico de esa costumbre.

Todavía viene a mi memoria, que en alguna de esas tardes, coincidiendo con que me había encontrado - como tantas otras veces con Gregorio, que arribaba antes- él divisa fortuitamente una foto en el piso y la recogí de ipsofacto.

Nos costaba coincidir con lo que suponíamos, a priori, yo creía ver que el puber de 13/14 primaveras, amarrado a un acordeón –sobre sus rodillas- que atesoraba, era un andariego busca vidas por el puerto de Marsella, de la bella República francesa, y mi amigo lo veía recostado por los piringundines de la Boca, con la “tristeza del callejón y la Vuelta de Rocha” que emanaba su rostro morocho de ojos soñadores, y quizás la afición musical no era solo necesidad sino verdadera pasión heredada.

Cual no sería nuestra sorpresa, al venir el camarero con el servicio pedido, y divisar la ilustración nos dijo que justamente la estaba buscando, porque no la encontraba, y como le manifestamos nuestra discrepancia, esa que habíamos encontrado al analizar en una primera vista a la foto, esbozo comenzar a relatarnos, rápidamente porque estaba trabajando, cual era la realidad.

Fuimos comprensivos y lo dejamos hablar sin interrumpirlo. Verán, comenzó a relatar, con la magia que guardan las palabras y su concomitancia con los sucesos: “definitivamente ambos tienen razón”, nos espetó.

Quedamos perplejos, entonces continuo, La foto del chico es del chico y es de su padre Fernand Rosigñol un marselles que hizo época por sus lares, varón bien dotado y excelente músico cuyo acordeón, de sonido celestial fue inolvidable, por años, y no solo en Marsella.

Luego su estrella se ilumino totalmente, entonces dio vuelta la foto y al dorso había otra, se trataba de una mujer rubia, bella, de rostro muy sufrido a quien Fernand arrancó a la vida turbulenta, de los suburbios, para hacer nido con ella.

Las cosas no marcharon, en un momento, se obscureció su suerte en la dulce tierra del buen champagne y Fernand recogió sus bártulos, abrazado a su amor rubio y se vinieron a Buenos Aires, de un puerto al otro.

Las cosas eran difíciles en el comienzo, Fernand traía ese halo particular que comenzó a ayudarlo, y fue cuando nació su hijo, que no podía negar jamás que lo era, concluyendo en dos gotas de agua.

A veces las cosas encuentran vallas insalvables, Fernand enfermó, estaba débil, la lucha por la vida, y la tuberculosis rebelde que no quería separarse de su cuerpo. El chiquilín crecía. Lo veía al padre tocar el acordeón y... bueno los chicos siempre imitan a los padres, de ellos aprendemos, y Fernand lo capacito a su retoño poco a poco, con su vena artística.

Cuando Fernand no aguanto más y fue hospitalizado, el chico ya estaba en sus 12 años terminando la escuela primaria y haciendo los primeros escarceos en las calles de la Boca para traer un peso a la casa y sostener a su madre y proveerle las medicinas a su padre. En un par de años Fernand sucumbió.

La entereza del chico hizo el resto, afrontó la tragedia, quedaba su madre y debía luchar denodadamente, contra todos los avatares que la vida le interpondría en adelante, y estaba firmemente decidido a asumirse como temprano adulto.

El mozo debió retirarse, lo llamaban de otras mesas, y estábamos atónitos, ya se hacia hora de retirarnos, por lo que abonamos los cafés y nos fuimos camino de nuestra cita con Lola Mora, sin que se nos moviera un solo cabello porque íbamos en pos de la misma prenda, no éramos celosos sino igualmente agradecidos a ella.-


JFA 08-10-2008.-

PACTAR UN SUPUESTO ENTUERTO

PACTAR UN SUPUESTO ENTUERTO


De mi dilatada vida, fructífera en todo sentido, ganando amigos, y con una agradable profesión, que asumí como un sacerdocio: vender libros desde los 16 años y claro, para ello incursionaba en todos los ambientes: escuelas, comisarías, hospitales, oficinas públicas o privadas, fabricas, embotelladoras, destilerías, hasta estudios de T-V.

Naturalmente estoy memorizando el Canal 7, en los espacios que ocupaba detrás del actual Alvear Palace Hotel, en el almanaque transitábamos fines de la década del 50 y me hallaba abocado a la difusión de las obras de la Editorial Sopena Argentina., entro en un estudio donde las dimensiones eran enormes quizás 50 x 30 metros, piso todo de madera de parquet plastificado, escenario, un enorme piano de cola, algunos utileros, algunos actores, uno que otro director, toda gente a la que tuve la suerte de conocer y a quienes les vendía asiduamente; Pinki, Adolfo Salinas , los directores de cámaras; Nicolás Del Boca – padre de Andrea- Rubén Marucci, y otros notables entre ellos Alberto Olmedo , que seria ese actor cómico de una gracia sin igual. Yo lo frecuente cuando manejaba los tableros de controles y era sumamente introvertido, con una personalidad de un perfil bajo –todo lo contrario de lo que llego a constituir cuando fue el atractivo, por años, de los carteles teatrales y cinematográficos de Buenos Aires, Mar del Plata y el país hasta su triste partida.

Y bien, en ese gran salón, de pronto, se cierran todos los accesos y quedo atrapado en su ámbito, bajan las luces, me pongo en un rincón como para no molestar ni hacerme notar para que me inviten a salir, lo que seria un bochorno frente a mis clientes. Estaba Ambar La Fox, su Esposo el bailarín Maurin y la entonces pequeña hija de ambos –hoy Reina Reech- y como momentos antes había entrado un coreógrafo con un director de espectáculos musicales, buscando estrellas para su emprendimiento de esa vena, invitaba a Ambar La Fox , y era precisamente Maurin que la instaba una y otra vez a hacer la prueba, ella aducía que no tenia ropa, que debajo de la pollera tenia solo una estrecha bombachita.

Bueno, le dijo él, ¡que tiene! Hacelo igual. Se quito la falda y bailó –como los dioses- con sutíen y la estrecha bombachita.... ya me pueden imaginar con los ojos desorbitados, cuantos varones me estarían envidiando, y sin embargo no fue lo mas notable. La prueba, para un neófito como yo fue bárbara y la llevó al teatro para lo que fue seleccionada. Pero lo que me asombró entonces y mucho más hoy, a la distancia, es que la actual Reina Reech, entonces una nena que frisaría los 6 años, se encontraba avergonzada, escondiendo su cabecita entre sus manos. Digo, la paradoja, que ella luego también sería una “vedette” sumamente exitosa, hoy ya retirada hace de jurado en la TV y se dedica a la labor docente.

Por eso recordé también que en aquella ocasión, los flasches de los fotógrafos profesionales del canal lo iluminaban todo con las secuencias de los ajustados bailes y figuras que realizaba Ambar la Fox.

Por eso cuando leyendo, en la peluquería, mientras esperaba mi turno para arreglarme el cabello, diviso una de aquellas fotos, en las que aparezco con rostro de gran celebración, casi detrás de la estrella, me pareció divertido, casi una composición hecha de ex-profeso, Sonreí, deje la revista Caras y Caretas, por supuesto de este ilustre desconocido la publicación no se hacia eco, y... ya me invitaba el “coiffeur” a ocupar el sillón, y me olvide del asunto..

Cuando llegue a mi hogar, iluminado mi rostro, entro con una sonrisa de oreja a oreja no se si iba a comentar el episodio o ya me lo había empezado a negar, cuando ¡oh sorpresa! Se hallaba mi dulce suegra y me espeta:

¡Como lo envidiamos! Ud. si que la pasa bien......¿eh?

-No se.. ¿a que se refiere? Señora (me ataje), y atine a responderle.-

Vamos... vamos... no se haga la revista, esa era Caras y Caretas y ud, un ¡Caradurita! Yernito..... Como diciéndome que todavía no había salido de la cáscara del huevo.

-Ah. dije... en ese momento me fui al cabo y referí lo sucedido, como fue, sin sacar ni poner una como, yo no tenia nada que ver, salvo por la foto... y era bastante, aparentemente.

Por eso “si leyendo una revista de chimentos vemos que aparece nuestra foto y debajo de ella el artículo que justifica esa presencia allí” prometo no hacer avances de comentarios hasta no saber la realidad, sin dejarme llevar por las apariencias.-


JFA 23-10-2008-

ACELERACIÓN

ACELERACIÓN
“EL MOVIMIENTO PERPETÚO”

La ignota inmensidad de la América inexplorada recibió, alguna vez, y para siempre, una zancadilla que la despertó abruptamente de su letargo inicial, a lo lejos, cuando La Creación había detenido su evolución en la meseta que se llamo” Estado de naturaleza “, donde todo se desenvolvía pausadamente, con pasos casi imperceptibles, sin boatos, pero...-y es lo im- portante- todo era de todos y suficiente para el conjunto que crecía.

Sin embargo, el desarrollo de la ambición innata lo torno todo hacia la peor parte constitutiva del ser humano en su condición de tal: la ambición descontrolada.

Pero veamos la génesis y su desarrollo. La realeza europea –que de ella se trata- vivía amparada en una opulencia ficticia, alquilada a los impuestos que aplicaba a las poblaciones para el desparpajo de su comodidad, todo en medio de las más repugnantes insidias palaciegas, lejanas al pudor mas mínimo, lo que los llevó a instigar viajes de exploraciones y aventuras mas increíbles, por imperio de las cuales las poblaciones autóctonas, que ocupaban la virginidad continental, fueron sacudidas vilmente por el salvajismo mas descarnado que devino en el triste genocidio que asoló estas latitudes.

Los europeos trataron de confundirlos con espejitos y falsos “souvenirs” con los que los engatusaban, al principio para expoliarlos, mas cuando advirtieron que todo ello era inutil, masacraron sin compasión a los indígenas en arrebatos de crueldad infernal.

La memoria ya no dejará de reprocharles -en adelante- tamaña ignominia, y con todo el dolor del alma debo confesarles que a quienes se dicen tener sangre azul esto jamás les importó. La conciencia, si alguna vez la tuvieron ha quedado tan rezagada que ni ellos mismos saben donde la han perdido.

Siguen...y siguen, y a mas de 500 años vista de los desaguisados que cometen, in- variablemente, salpican al orbe todo, y aquellos invasores de otrora, que entraban a sangre y fuego, ahora deben admitir que sus alumnos americanos –independizados políticamente a partir del 1800- hoy en lo económico parecen mostrar señales que superan en posición y porvenir a aquellos “extrañadores” que sumieron en la oscuridad estos lares y donde queremos iluminarlo todo, para el bien común.

Claro que nos caben todas las dudas, en todo caso...
¿Será así?
¿Sabremos lograrlo?
¿Podremos los más débiles ser ahora fuertes?
TODO ELLO, ¿EN EL IMPULSO DE ESTA “ACELERACIÓN DEL MOVIMIENTO PERPETUO”?.-
JFA 23-10-2008

ESA "MELANGE" LLAMADA: V I V I R...

ESA “MELANGE” LLAMADA: V I V I R...
03-11-2008
JFA

“Quiero abrir una ventana
en mi alma intentando
liberarme de mi corazón que
se ha bloqueado y encerrado
en su ego de: ¿porque? ¿a mi?”

Todo es así, porque lo que nos
pasa es por estar vivos. Sólo
lo podremos entender aquí
aceptando que hay códigos y
leyes naturales inescrutables.


Siempre tratamos de que vivir sea agradable, pero a veces los diversos problemas cíclicos, la salud, o los estados variables de ánimo llegan a bloquearnos en forma inesperada.

Ahora cuando frente a la hoja del blanco papel queremos plasmarlo, el temple, no deberá estar ausente, quizás no sea acelerado, pero... hay que ayudarlo.

De pronto la memoria percibe el transito por la experiencia del teatro, como uno de los tantas alternativas que nos ofrece la cultura, y aquél “espacio vacío” donde nos movíamos con la intención de aceptar ese desafío que era: “perder el miedo a hacer el ridículo”, y donde, por carácter transitivo, aprendimos a admirar a quienes desde el escenario nos emocionan: Walter Santana, Alfredo Alcón, Julio Chaves –entre muchos otros -.

Seguramente ellos nunca anhelaron escucharse a si mismo declamando -para su ego- el parlamento del personaje encarnado, sino ciertamente transferirse al espectador con la envergadura en la que se desdoblaban para alcanzar ese sublime objetivo: el aplauso, alimento selectivo del actor vocacional.

Salvando las distancias, evocar a Miguel Ángel Amigo, un hombre cordial, sencillo, respetuoso, lleno de virtudes, perteneciente al elenco de la vida, donde abordaba –con sus quehaceres- distintos roles, había hecho teatro, pero se había iniciado en el circo.

Lo conocía desde hace 15 años, su manera de conducirse era de natural frescura y muy atildada, por sobre todo era competente en cada cosa que afrontaba, la hacia como si interpretara una gestíón
actoral. Y sabía muchas cosas: pintar, colocar cañerias de gas o electricidad, entendía de calefacción por caldera o aire acondicionado, Podía arreglar una heladera o un lavarropas, ajustar canillas, azulejar paredes o poner mosaicos a los pisos, e infinidad de actividades más.

De allí que cuando alumbró la feliz idea de reformar una casa y hacerla habitat familiar y oficina comercial no trepide en llamarlo. Era “la persona indicada” y desde noviembre del 2003 en 12/14 meses acometió la realización con un resultado ¡barbaro¡, y a 4 años vista luce esplendida.

Yo tenía hijos eran de su edad o mayores, de modo que podía comprender muy bien sus cuitas, además era muy comunicativo, y fue asimilándose a tratar de conversar con asiduidad, por cualquier motivo, café de por medio, se notaba que lo acompañaba una honda expectativa existencial; no obstante tener muchas ofertas de labores, su preocupación era el día siguiente... empezaba a temerle al “porvenir”...¿a quien no? y más en los tiempos que corren, ¿verdad?.

De modo que se brindaba a esta relación porque en los mas diversos temas; políticos, deportivos, artísticos, sociales o familiares coincidíamos confundiéndonos como amigos, por lo que si al llegar venia con rostro adusto, salía con la tranquilidad de una naciente sonrisa.

Su célula familiar era su esposa con una integración sellada entre ellos con un tierno mimetismo, y un hijo de 15 años, muy estudioso e inteligente, y tan pendiente de él, de su afecto, de su bondad.

Por eso cuando aquel infausto martes finalizó de pintar la puerta de calle y se retiró a las 14 hs, nunca avizoraría persona alguna el desenlace indeseado de esa madrugada donde su gran corazón, ante un infarto agudo de miocardio, finalizaba el último esquicio de su vida, no pudo oír el despertador de las 6 y 30 y cayo bruscamente el telón de la existencia que no tiene códigos ni admite preguntas porque no hay respuestas.

Los mayores nos han enseñado, una a una, “las máximas” esas sentencias certeras de este camino de la aventura de vivir, hay una que dice;

“el que te va ayudar o se muere o se va del país”.

Todo duele más porque la “ayuda” mayor de Miguel Ángel era su solidaridad social, su comprensión, y la buena disposición para tratar con la gente.

Su esposa dice que Miguel Ángel, era tan bueno que era “un ángel” que no podía vivir entre nosotros. Quienes crean haberlo conocido dirían que como su apellido Miguel Ángel Amigo, era un ángel y era un amigo.-

BAILARINA

Bailarina



Porque siento que la literatura moderna ofrece, generosa, tiempo para cuentos y anécdotas, me quiero asociar a ello.

Así es que intentaré memorizar el recuerdo de aquel relato de un niño pequeño –apenas 5 añitos- allá por 1935,


Naturalmente que comprendo que al escucharlo se les hará de tiempos remotos, si los ubicamos en función de la actualidad, pero es que la vida es tan rauda y relativa que el ayer parece hoy, si hasta nos espeja mentira. Pero recordar nos retrotrae de tantas fatigas cotidianas.


Pero veamos, era un día invernal, sin sol, lluvioso a lo que asociaba el viento, había función Vermouth (familiar) en el cine –único- daban Tarzán y a continuación King Kong.

Terminada la función, y con esas condiciones climatológicas lo posible era volver al hogar. Cenaron y paulatinamente los chicos se acostaban, los papas quedaban de sobremesa bebiendo café, conversando.

Nuestro niño dormía al lado de una ventana amplia que daba al patio trasero, protegida por alambre tejido para evitar insectos en la época estival, entretanto la habitación permanecía levemente alumbrada por una pequeña velita de noche “Le Patit” de larga duración.

El muchachito, en su cama, vivía uno tras otro los esquicios de los films de aquella tarde, y cada uno le traía variadas interpretaciones surrealistas:

Del Film de Tarzán rescataba la escena de una víbora, y justamente su frazada caprichosamente se había puesto de una manera que parecía que el ofidio estaba allí y él ni se movía para no provocar la amenazante picadura.

De la fiereza de King Kong se le asemejaba que la enorme bestia estaba aferrada al alambre tejido de la ventana que pugnaba por destrozar para acceder a atrapar a nuestro circunstancial protagonista.

No era difícil percibir que el sueño había escapado a sus infantiles pupilas, que casi aterradas permanecían abiertas sin necesidad de impedimento alguno que lo evitara.

Entonces, aquella mente, propicia a todas las fantasías comenzó a desviar el ángulo del cúmulo de sus angustias y depósito su mirada en la llamita de la vela de noche.

Momento a momento, a sus ojitos cansados, a sus temores naturales de niño pequeño y pueblerino se le iban adicionando secuencias inéditas, que no eran de ningún film o que si lo eran desde la captación tropical de una mente tierna capaz de sentir e inventar que esa llamita fugaz era de pronto una juvenil, exultante y hermosa bailarina, que ahora copaba toda la escena.

La noche que avanza, la bailarina dando vueltas y vueltas, trocose en hada buena, la vela extinguiéndose, todo el conjunto vencieron su resistencia y pudo sumirse en un profundo y reparador sueño.


JFA 10-09-2008.-

NOCHE DE LLUVIA

NOCHE DE LLUVIA
LINYERA:
ATADO EN EL QUE GUARDAN
EFECTOS PERSONALES.
ATADO DE ROPAS.

Introito

Todos aquellos que no nos sentimos
realizados anhelamos destinos felices,
altos cargos, triunfos sin fin.

Esa es la apetecible utopía, que luego
se antepone con la crudeza de la realidad.

Siempre el hombre afronta la lucha contra
viento y marea, piloto de tormentas, protege
el monitoreo de la parábola de los suyos.

Pero una vez, ante una valla insalvable los miró
a los ojos, y no obtuvo respuesta, simultáneamente
sentía como las pupilas se le humedecían.

Entonces quedó atrapado en medio del vendaval,
ese que lo devino en linyera, con la única
compañia de su fiel can, sólo un mero animal.

CONCLUSIÓN

En medio de los efluvios de su amargo disgusto, lucubraba aquel linyera: ¡AH si yo pudiera expresarme y volcar este mensaje que siento, cuantas cosas quisiera decirles a aquellos que se quejan invariablemente de todo.

En invierno, se desvanecen, diciendo que aman la calidez del verano, y cuando arriba en estío añoran el frío gélido que se avizora en las postrimerías del otoño.

Aun hay otros menos tolerantes, que teniendo techo, se lamentan de una circunstancial gotera, o por unas pocas horas en que acontece un corte de luz, o que el ascensor no anda, y quienes disfrutan, felizmente, de su pareja, estas saturados de ella, y si poseen la bendición de estar rodeados de retoños los sufren como una pesada carga. Ni hablar de la rutina cuando no nos la podemos sacudir y lo socava todo.

Todos ellos son los que escapan al verme, me eluden, sienten repelencia hacia mi cercanía, mucho me reconfortaría, si por lo menos, bucearan en sus interiores como para ver si sus sentimientos están más limpios que mi sufrida epidermis. Con la que de día o de noche, con frío o transpirando me encuentro a la intemperie, donde mi alma lacerada sufre por sus circunstancias.

Los interrogaría a ver si saben ¿que es hacer esguinces para que las autoridades no me detenga por vagancia?; ¿acaso alguien sospecha mis cuitas?. O ¿solo me caben sus sospechas y miradas despectivas?; ellos ni siquiera intuyen mis penas, porque en verdad las tengo, ¡claro que si!.

Más todavía cuando recuerdo que fui médico, y que tenía renombre pero que una mala praxis, compartida, me llevo a este infortunio. Esos avatares concurrieron para que mi esposa se enfermara, grave muy grave, atendida con ahínco no fue óbice para que dejara esta vida. Mis hijos no me han perdonado. Acongojado, melancólico, en silencio gire sobre mis pasos, alejándome del hogar y de todo...

Así sigo en la bruma de mis sentimientos, hechos añicos un porvenir inexistente, solo Toby -convertido en perro vagabundo- como yo, no quiso alejarse de mi y quizás ni se vaya, no lo haría, estoy convencido que algunos animales tienen mejores sentimientos que muchos humanos.

Para colmo los finales de este invierno me están persiguiendo con copiosas lluvias, inundaciones y granizo ¡que tal?. Y como si esto fuera poco una pobreza franciscana que crece apoderándose de todo. Antes había otra voluntad: alguien te tiraba un mendrugo, ahora ni eso se puede esperar, no los hallo entre los residuos que arrojan los vecinos ni en los recipientes de recolección de las autoridades municipales.

¡Otra vez! ¿No puede ser peor?, me pregunto, pero es que llueve a cántaros, estoy aterido de frío, me duelen los huesos, no tengo donde ir ni con quien estar, reducido a deambular por la solitaria y desnuda calle que aun estuviera repleta, no lo sería para mi, un indeseable y sucio linyera la experimento cada vez más hostil, exhacerbando mi emocionalidad, que como escuchan consuma su engaño que mantenga la poca auto-estima residual parafraseando; “Linyera soy, recorro el mundo, no se por donde vengo ni a donde voy”


JFA 04-11-2008.-






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