lunes, 9 de febrero de 2009

IMAGENES DOBLEMENTE SUELTAS....

Imágenes doblemente sueltas...
..y tan unidas.-

Aquella tarde de martes, como todas las semanas, sobre las 17 hs me acerco al acogedor café que es “La Continental”, antes de la cita de honor que tengo con la literatura, en el mismo lugar,desde hace 7 años.

El mozo, siempre solicito, se aproximo para tomar el pedido y le encargue un americano cargado con una media luna de manteca, ya lo ven goloso consuetudinario no abdico de esa costumbre.

Todavía viene a mi memoria, que en alguna de esas tardes, coincidiendo con que me había encontrado - como tantas otras veces con Gregorio, que arribaba antes- él divisa fortuitamente una foto en el piso y la recogí de ipsofacto.

Nos costaba coincidir con lo que suponíamos, a priori, yo creía ver que el puber de 13/14 primaveras, amarrado a un acordeón –sobre sus rodillas- que atesoraba, era un andariego busca vidas por el puerto de Marsella, de la bella República francesa, y mi amigo lo veía recostado por los piringundines de la Boca, con la “tristeza del callejón y la Vuelta de Rocha” que emanaba su rostro morocho de ojos soñadores, y quizás la afición musical no era solo necesidad sino verdadera pasión heredada.

Cual no sería nuestra sorpresa, al venir el camarero con el servicio pedido, y divisar la ilustración nos dijo que justamente la estaba buscando, porque no la encontraba, y como le manifestamos nuestra discrepancia, esa que habíamos encontrado al analizar en una primera vista a la foto, esbozo comenzar a relatarnos, rápidamente porque estaba trabajando, cual era la realidad.

Fuimos comprensivos y lo dejamos hablar sin interrumpirlo. Verán, comenzó a relatar, con la magia que guardan las palabras y su concomitancia con los sucesos: “definitivamente ambos tienen razón”, nos espetó.

Quedamos perplejos, entonces continuo, La foto del chico es del chico y es de su padre Fernand Rosigñol un marselles que hizo época por sus lares, varón bien dotado y excelente músico cuyo acordeón, de sonido celestial fue inolvidable, por años, y no solo en Marsella.

Luego su estrella se ilumino totalmente, entonces dio vuelta la foto y al dorso había otra, se trataba de una mujer rubia, bella, de rostro muy sufrido a quien Fernand arrancó a la vida turbulenta, de los suburbios, para hacer nido con ella.

Las cosas no marcharon, en un momento, se obscureció su suerte en la dulce tierra del buen champagne y Fernand recogió sus bártulos, abrazado a su amor rubio y se vinieron a Buenos Aires, de un puerto al otro.

Las cosas eran difíciles en el comienzo, Fernand traía ese halo particular que comenzó a ayudarlo, y fue cuando nació su hijo, que no podía negar jamás que lo era, concluyendo en dos gotas de agua.

A veces las cosas encuentran vallas insalvables, Fernand enfermó, estaba débil, la lucha por la vida, y la tuberculosis rebelde que no quería separarse de su cuerpo. El chiquilín crecía. Lo veía al padre tocar el acordeón y... bueno los chicos siempre imitan a los padres, de ellos aprendemos, y Fernand lo capacito a su retoño poco a poco, con su vena artística.

Cuando Fernand no aguanto más y fue hospitalizado, el chico ya estaba en sus 12 años terminando la escuela primaria y haciendo los primeros escarceos en las calles de la Boca para traer un peso a la casa y sostener a su madre y proveerle las medicinas a su padre. En un par de años Fernand sucumbió.

La entereza del chico hizo el resto, afrontó la tragedia, quedaba su madre y debía luchar denodadamente, contra todos los avatares que la vida le interpondría en adelante, y estaba firmemente decidido a asumirse como temprano adulto.

El mozo debió retirarse, lo llamaban de otras mesas, y estábamos atónitos, ya se hacia hora de retirarnos, por lo que abonamos los cafés y nos fuimos camino de nuestra cita con Lola Mora, sin que se nos moviera un solo cabello porque íbamos en pos de la misma prenda, no éramos celosos sino igualmente agradecidos a ella.-


JFA 08-10-2008.-

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