martes, 10 de febrero de 2009

PASION EN ATENAS

Pasión en Atenas
Acerca de:
PLINIO EL JOVEN
Epístolas

Por las noches la casa maldita,
tenebrosa y amplia, temor amerita

El espectro de un viejo harapiento,
engrillado y sucio de anatemas cubierto.

Con cadenas que en sus manos son tormento,
y el contorno lacerando la señal abierta
de un mal sin remedio: su cuerpo muerto.



Fue cuando el filósofo Atenodoro,
contrariando todo mito, echó
mano a su alforja, y con oro,
arrendó la casa de las apariciones.
Y al punto quedó atento a sus emociones.



Se repitieron los clamores
del alma en penitencia
Y como era filósofo don Atenodoro
tomó sabio camino: cavo la tierra
escogió las hierbas que hurgara.
e impregnaban aquella alma en pena,
otorgándole el descanso en su sepultura.

Entonces, y solo entonces se aventaron,
para siempre, los destellos de su
desangelado calvario en soledad, súbitamente
concluído y “la suya paz” lo invadió todo

JFA 19-09-08

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