lunes, 16 de febrero de 2009

LA VIUDA

> LA VIUDA > Francisco invitó a su amigo Carlos a esquiar . Cargaron todo en su> camioneta, y se fueron a Las Leñas.> Apenas entraron en Mendoza, el tiempo se puso muy feo. El cielo se> oscureció, empezó a soplar un fuerte viento inesperado para esa época> del año, y los primeros ramalazos de aguanieve sacudieron el vehículo.> > > En ese momento vieron las luces de una estancia sobre la ruta. Sin> dudarlo, enfilaron hacia la casa para pedir refugio.> > Salió a recibirlos una mujer vestida con pantalones y camperón que no> lograban ocultar su esbelta figura, con los cabellos rubios> ensortijados húmedos.> > > -"Acabo de dar una vuelta para controlar que todo está en orden",> explicó, "y veo que esta noche vamos a tener una fuerte tormenta.> Pero sucede que yo he quedado viuda hace pocas semanas, y si los dejo> dormir en mi casa temo que la gente hable, es algo que no me gusta> para nada y que no me conviene."> "No se preocupe, señora," dijo Francisco. "Nos basta con que deje que> metamos la camioneta en las caballerizas que se ven al lado de la> casa. Podemos refugiarnos ahí para pasar la noche. Nos iremos a> primera hora de la mañana".> La señora aceptó, ambos hombres se dirigieron a las caballerizas y se> acomodaron para pasar la noche. No bien despuntó la mañana se> encontraron con que el tiempo había aclarado, y viendo que en la casa> estaba todo en silencio y con las persianas cerradas, se marcharon.> > > Ese fin de semana ambos disfrutaron de lo lindo esquiando en Las Leñas.> > > Nueve meses después, Francisco recibió una carta inesperada enviada> por un estudio jurídico. Se devanó los sesos pensando de quién podía> tratarse, hasta que al fin se dio cuenta que era de los abogados de> esa atractiva viuda que habían conocido aquel fin de semana en> Mendoza.> > > Subió a su camioneta, y se fue a casa de su amigo Carlos.> > > -"Carlos, quiero preguntarte algo", le dijo. "Te acordás de esa viuda> tan buena moza de..."> > > -"Sí, me acuerdo", respondió de inmediato el otro.> > > "Decime la verdad: esa noche, mientras dormíamos en la camioneta, te> levantaste y fuiste a la casa a verla?"> > > "Sí", confesó Carlos, algo avergonzado al haber sido pescado en falta.> "Sí, lo hice."> > > -"Por casualidad le diste mi nombre, haciéndote pasar por mí, y le> diste mi dirección como si fuera la tuya?", preguntó Francisco con voz> incrédula.> > > Carlos enrojeció.> > > "Sí, lo siento, viejo; yo tenía en la billetera la tarjeta que me> habías dado cuando te mudaste, le di ésa. Vos no tenés compromisos,> vivís solo, sos más canchero para defenderte en caso de problemas...> "Se encogió de hombros. "¿Por qué, pasó algo?"> > > > > > "Murió el mes pasado, y me dejó toda su fortuna".> > > > > > > > (Pensaste que el final iba a ser diferente, eh? Ahora mantené esa> sonrisa por el resto del día).

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