“UNA BUFANDA”
TODO SUCEDE AHORA
Mi victima predilecta, desde 1952, fecha en que se convirtió en mi esposa, ángel que conocí un lejano mediodía soleado de 1944 –contando ambos 14 años- en la avenida Corrientes 5900 (Villa Crespo), mientras mi alma comenzaba a percibir sonidos de carrillón, que doblando a gloria, provocaban un arrebol emocionado en mi piel, tan apasionado....en fin, dejémoslo así.
Ella dúctil y cariñosa compañera me tejió, este invierno 2005, una moderna bufanda para que me abrigara haciendo juego al tono de una campera. Salió un poco larga. Me explico como se usaba, anudándola, y cascarrabias impenitente, como soy, vomite mi descortesía y mal gusto en los calificativos, a la prenda, que amablemente había practicado.
Sutilmente, volviendo a la inteligencia recíproca, sorteamos “la impasse”, aventando mi desagradable desliz.
Luego, esa noche. Un reproche interior no me dejaba dormir, tenía culpa, tras otra pastillita sedante, habiendo cobrado el reparador descanso me acometió, una pesadilla, donde la bufanda, corporizada ahora en una vara de castigo, como la de Moises, frente a la Bíblica roca, que la emprendía sobre mi cabezota endilgándome irreflexión y postura descomedidas.
Cuando sentía el ahogo que me provocaba la bufanda, como tal, ella mi ángel de la guarda, mientras me despertaba, y perdonándome me auxiliaba exclamando; ¡Ay, dios! ¿qué te pasa?. No, nada, atine a responderle, pero.......me podes seguir llamando Jack.-
JFA 26-10-2005
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