martes, 10 de febrero de 2009

1810 - ESA ENCRUCIJADA TAN CERCANA -2010

1810-ESA ENCRUCIJADA TAN CERCANA-2010

“EL BANDO DE ARGENTO”

Un hombre, muy anciano cavilaba, mientras con su dedo índice, de la mano derecha tamborileaba su sien en tanto se decía: ¿porque no expreso lo que tengo aquí?, y para aventar reproches: ¿porque no lo dije?, es que así saco del ergástulo de mi mente tantas angustias y miedos insoportables, humilde remedo, salvando las distancias del Bando del Gral. San Martín, al Ejército de lo Andes:

“Compañeros del Ejército de los Andes: La guerra se la tenemos que hacer cono podamos: si no tenemos dinero; carne y tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y si no andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje." José de San Martín”.

No por nada las raídas huestes circunstanciales del “Che” Guevara en Bolivia –su último paso existencial- lo adoptaron como propio, habida cuenta del denominador común que suponía reconocer a los indios como “nuestros paisanos”

En su escalada, al borde de un precipicio aquel hombre longevo Don Hilario Salmoiragui –que en su idioma quiere decir: el que hila los salmos sagrados- se asemejaba a un gigante de estirpe incaica, miraba su rostro en un charco de agua limpia que tiembla por el viento intenso que cruza el paisaje, y lo desdibuja.

Ese ser atlético respira el aroma de la “Pacha Mama”, que se le cuela hasta los tuétanos, invadiendo su alma de aquel ardor de sus ancestros que hacen al mito dantesco de una jornada programada de marchas adversas pueblerinas.

Entonces se aleja del precipicio, mientras sus ojos quieren penetrar la oscuridad de la noche de su destino como adivinando que tendrá que soportar (en silencio) su atormentada esperanza.





En uno de sus encuentro fugaces, al amparo de una soledad compartida, con acercamientos momentáneos e involuciones, tanto como para aventar viejos acertijos, de pullas que no se olvidan, y caminando en pos de las marchas pueblerinas, vienen acercándose tan juntos, como paradojalmente separados:

Juan Del Campo, un muchacho fornido, sano, entero, sin dobleces trabajador, salpicado del fervor sectorial al que pertenece.

Y

Rosalinda Del Pueblo, una chica dulce, sumisa, digna y llena de ansias. Como todo exponente de las clases humildes. Su espejo la muestra anhelante, seguidora y fiel.
Entretanto los pasos, de todos, van anulando las distancias, hacia el sitio y tiempo de las marchas, ambos sectores encaran decididos sus reivindicaciones. Claro todas las intenciones aparecen sanas, pero....por un lado el empeñoso imperio reiterado de Romeo y Julieta, resabio de la disputa trágico-romántica de Montescos y Capuletos, por el otro una nueva jornada de la afiebrada e incierta justa ciudadana del campo Vs la ciudad.

Todos los consabidos reproches afloran de enfrentamientos históricos desde hace más de 5 siglos: Autóctonos Vs. Colonizadores; Criollos Vs. Godos; Unitarios Vs. Federales; Civilización o Barbarie o sea: Elites Vs. Desposeídos ; Fraude Conservador, que otorga la Lay Saenz Peña e Irrupción del Pueblo; Radicales Vs Conservadores; finalmente Justicialistas Vs Radicales y una realidad insobornable que golpea nuestras puertas, atisbo del caos parcial del Imperio al que se suma Europa y arrastra a las Américas, mientras otro mundo queda, momentáneamente al margen.. Así es que nos sentimos involucrados, con dudosa salida que nos quiere absorber como un torbellino, que mientras nos confunde, atontándonos, nos aprisiona..

Y, claro, quisiéramos escindirnos, no es fácil, y la Pacha Mama esboza, disgustada, una maldición sobre todos nuestros mitos y leyendas que se hacen dudosos y decreta un castigo: una sequía que hace 20 años que no nos sucedía.






Pero......veamos, sin darnos cuenta, los tiempos se acortan, los plazos se cumplen y estamos inmersos en las marchas ciudadanas como sobre un cuadrilátero donde se practica Box.

Naturalmente hay un presentador mediático – es la pléyade que se llena sus alforjas con noticias, está encantado, de eso vive, y dice de viva voz:

En este rincón: la masa del campo (chacareros, arrendatarios y aprovechadores maestros de la explotación) –todos juntos- vociferan y endilgan las consecuencias a la ceguera de las autoridades –constituidas democraticamente- que no prestan oídos a sus cuitas –ergo: son pésimas, no obstante vienen de mas de 4 meses de brazos caídos, con piquetes, cortes ilegales de rutas y les queda hilo en su carretel económico para viajar a protestas a miles de kilómetros, en sus 4 x 4, tractores y grandes “mioncas”, por lo que podríamos decirles: “ a ustedes nos les va tan mal gorditos”.

En este otro rincón, reitera el presentador –regodeado en su estupor- (“a dos voces”) El Estado: neutralizador, caprichoso, pedante y tozudo que devolviendo sólo agravios, a la avidez mezquina, de los que tanto tienen en detrimento de los que nada poseen (Jean Jacques Rousseau). Y sin aprender nada, trata de usar vetustas técnicas gatopardistas.

Podríamos terminar en una Nación inarticulada donde el centralismo mal entendido sea una maldición cuando debía ser una estrategia o descentralizarlo todo, por compartimentos, no necesariamente estancos, huyendo del mapa interior negativo de las asimetrias.

Entretanto La Nación se detiene, se debilita.

Los chacareros no producen, no exportan, cortan el abastecimiento interno, todo aumenta perjudicando a las mayorías trabajadoras cuyos sueldos se minimizan. Esto de los salarios es malo hay que pugnar por que los docentes –ni ningún otro- estén por debajo de la línea de pobreza, es un daño grave.

No es cuestión de luchar contra las tendencias sino armonizarlas con sentido constructivo, donde encontremos buen humor en La Nación de Este a Oeste y de Norte a Sur, donde no aparezca, sugestivamente, alguna de sus provincias amputadas, deseadas por variadas rapiñas porque provincianos y porteños somos paisanos.

Al Estado, consecuentemente, se le oscurece su panorama. No le ingresan aranceles, al no exportar el campo, se disminuyen los impuestos recaudables único sustento del presupuesto gubernamental. Hay conflictos con los salarios de distintos gremios y a todos se les envilece el importe de sus emolumentos, y mucho más a los pasivos de economías endebles, siempre postergadas, mácula para los supuestos derechos humanos, así ignorados.

En las marchas ciudadanas, todos gritan, se desahogan ficticiamente, porque al final todo queda igual, por eso el anciano volvió a rezongar “Saramagueando” balbuceaba:

“Tengo los años necesarios
para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer mis yerros
viejos, rectificar caminos
y aferrar éxitos”

Y continuo, claro que es bueno que nos digamos las cosas, con respeto, para absolver posiciones y buscar acercamientos –de buena fe- condición “Sine qua non” que todo los pueblos del mundo tienen sus legitimas aporías, pero....nosotros recordando al Martín Fíerro:
“Los hermanos sean unidos en cualquier tiempo que sea
porque sino los devoran los de afuera”
¡Que canejo!

Todo esto es el espíritu del “Pacto de Argento”, tratando de eludir esa sensación de sentirnos desangelados. Pensemos en nuestro Patrimonio Nacional, ya que nos fue muchas veces saqueado y debemos, sencillamente, optimizar esa capacidad obligatoria de custodiarlo...PORQUE ES DE TODOS NOSOTROS, y sino nos sentimos felices no veremos la necesidad de seguir afirmándonos en una ecología, sin lastimaduras, saneada para el bien común.

Estamos en vísperas del Bicentenario Nacional, pensaba el anciano es bueno que nos encuentre juntos y no pisoteados, en tanto se iba rumbeado para su precipicio, desde donde contemplaba la inmensidad de la Pacha Mama, la magnificencia y armonía de su naturaleza y arañaba de su interior los insondables vericuetos de semblanzas míticas conforme porque sus certezas no se pueden comprar, no se venden, solo se asumen. Y sintió en su alma el doblar de todos los campanarios de América de un confín al otro,
deseaba que a todos le supieran a gloria, como a él, que sentía identificarse con “el grito de Argento”, su Pacha Mama, a la que no se elige y menos se renuncia atrincherado en sus mas puros pensamientos exclamó: Yo me presento así, ¡Que Carajo!

JFA 31-08-2008.-

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