jueves, 12 de febrero de 2009

MUTANTES

MUTANTES

Meditaba el anciano, cada mañana, ojeando el matutino que se asemejaba al de ayer; el actual seria afín con los titulares de mañana, y hurgaba en los recuerdos. Pensó, y creyó oír una voz serena, musical que le decía: “el hombre es mutante”.

¿Es mutante?, se preguntó.

La voz insistió: “antes Dios era una imagen severa, inspiraba temor, y sus mandamientos eran irreductibles, tanto que los pecados capitales, provocaron al Altísimo, tras Sodoma y Gomorra, ordenar a Noé su Arca.

Y relata La Biblia que tras su arbitrio, Dios se arrepintió de implementar semejante castigo y con el arco iris, por testigo, declaro no amargar más a su pueblo”.

Bueno, eso que no sancionó más a su pueblo, nadie lo convalida, pensó el anciano. Y no es lo único dado que las aberraciones han continuado: enfermedades, ausencia de atención hospitalaria - todo un calvario- sin vivienda digna, falta de trabajo y los pobres en aumento.

La voz intervino y acoto. “Se ve mi razonamiento sobre que los hombres son mutantes: antes tenían temor, hoy enrostran directamente las falencias sociales.

Se rechaza que Dios sea una suerte de bingo con premios y castigos. No nada de eso. Habrá que admitir que premios hay: existen los privilegios de las elites, poco numerosas, y castigos: las masas crecientes de desposeídos”.

Y ¿como será esto?, se demandaba el anciano, se rasco la cabeza, se acaricio la barbilla y comprendió que hasta los comportamientos van mutando, sin conformarnos.

Entonces de entre imágenes vividas recordó otras dudas, en palabras de su Padre cuando lo escucho, casi entre balbuceos, preguntarse:

Dios, ¿que es la vida del hombre?.., aquella criatura que hiciste a tu semejanza, nace.......para morir. Sus días pasan raudos como sombras. De joven crece y suma conocimientos, ansía vivir, ser cada vez, algo más, pero ya maduro y avejentado, por las experiencias de la vida, cuando podría aplicar sus sabidurías cotidianas, para lograr un poco de felicidad, ese hombre que fue llamarada, cuya creatividad todo lo arrasa, hace posible que el fuego que él enciende, lo alcance, y sublime su nivel, le limitas su tiempo de vida, y en ese instante, en ese preciso momento, lo llamas de Tu Reino....¿porque?.

El anciano, no salía de sus constantes aporías y prefirió filosofar, pero simultáneamente se inhibió al comprender que era inútil porque es sabido que las utopías habían desaparecido. Desde el punto de vista religioso y el libre albedrío tan cuestionado, con los sacerdotes que pontifican y abandonan el sendero de la piedad, ya no eran luminarias para aclarar el camino.
Los grupos de auto ayuda lo inducían a aguardar 10 años, habría cambiado todo, pero él no tenía esa expectativa. Y la psicología derivaba cada hecho a la mera “fatalidad.”

Las cavilaciones del anciano no serían carentes de valor, aunque no comprendamos el periplo existencial: nacer, crecer, multiplicarse y morir –donde se trunca- porque “parirás con dolor”, se soporta y se troca en alegría, el crecer del bebe es ternura, lagrimas, pero de felicidad, multiplicarse es pasión, es deleite, pero a la muerte no lo asumimos

La voz, dejaba su mensaje: “para entender la muerte primero tenemos que comenzar por descifrar la vida”; ¿como discernir que del acto de amor, en la unión más vibrante del sexo surja esta maravilla: el ser humano que nos entrega la magnifica naturaleza?.

Esa naturaleza que es armónica, exacta, sin fallas, el sol y la luna, los planetas, el día y la noche, las 4 estaciones y sus diferentes estadios y temperaturas, los animales acuáticos, terrestres y aéreos, las plantas, los alimentos, las frutas todo lo ofrecido, sin solución de continuidad, para que el hombre se enseñoree en la tierra, pero no para acometer los desatinos que se acredita.

Y, agregó la voz: “que decir de este inconmensurable sistema planetario, cuyas dimensiones no caben en la mente humana, más que por aproximación – si no es un dislate decirlo- y que nos habla de esta excelsa naturaleza que nos sorprende por su impronta hasta dejarnos perplejos en su contemplación ¿a quien le importa confundirla con Dios, o con todos los dioses y las vestales del templo incluidas en tanto nuestra inteligencia, alguna vez, nos permita lograr, a todos, el punto optimo del equilibrio?.

El anciano ya clamaba: y la muerte.... pero ¿y la muerte? ¿es una oración laica?.

Y, agregó, sin poder contenerse, quisiera decir algo,
ahora que me siento, sin retorno, antes que la
verguenza me turbe:


DE JOVENES, EN LA PLENITUD,
SOMOS OPTIMISTAS
Y LA MUSICALIDAD METÁLICA
DE NUESTRAS VOCES
SUENA CÁLIDA

CUANDO LONGEVOS UNA
HOJA RESECA
SOSTENIDA TENUEMENTE
POR EL VIENTO DE LA VIDA
HASTA QU ESTALLA Y SE DESVANECE

“TENGO LAS SIENES BLANCAS Y BRILLO
EN MI CABEZA; YA LA JUVENTUD,
DE OTRORA Y SU GRACIA HAN HUIDO.
LOS HUESOS RECHINAN: LOS ORGANOS
NO TIENEN LA FUERZA
QUE ME ABANDONA, Y DE LA VIDA,
ES POCO LO QUE AGUARDO ME QUEDE,
POR ESO, CADA VEZ MÁS,
ME SACUDEN SENSACIONES DE MIEDO, CASI
DE ANGUSTIA, ME HALLO MUY SENSIBLE, ME
EMCIONO PROFUNDAMENTE, Y A MENUDO,
CON SUMA FACILIDAD, LLORO CONCIENTE
QUE ESE ABISMO TEMIDO NO TIENE RETORNO
NO SE VUELVE.”

“Esa, esa......es otra historia –apuntó la voz- nadie acepta la supresión de la vida a un bebe de dos meses, una niña de 5 años, un joven de 16 o un adulto de 54 ya sea por enfermedad terminal, accidente o suicidio, sin códigos ni reglamentos, cuando su estimación mínima llega a los 80 años promedio. No se puede asumir, ni hay ni habrá consuelo.

La voz como alejándose en la despedida decía suavemente:” aún no es tu tiempo, no te afanes, que de la existencia, ningún ser humano salio vivo.-Mientras tanto dejo una bendición irlandesa:
....... “ que el sol brille delante de tus ojos”.............

JFA 18-06-2008.

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