¿ M A R A G A T O ? (x)
“Sólo hay dos tipos de historias:
alguien empieza un viaje, o un
extraño llega a algún lugar”
Orson Welles
Director de cine
estadounidense
(1915-1985).-
El asombro vestirá esta página de vida costumbrista, en general, toda vez que lucirá una emotividad, para nada trivial, que trataremos de compartir.
Ciertamente todos podemos hablar de los que nos pasó o nos acontece puntualmente ahora, pero de ninguna manera tratar de adivinar “lo que vendrá”: el futuro.
Así, Carmen de Patagones, situada a 937 kms de esta devenida Ciud. Aut. De Bs.As., sobre la margen derecha del Río Negro, que la une a Viedma, será el lugar físico de las remembranzas y pasajes iniciales que son incluidos en estos relatos
Y nos inquirimos...¿como calificar, a inicios del Siglo XX, sobre el estallido de la Primera Guerra Mundial, que un cúmulo de paisanos -10 familias- provenientes de Turquía y países Árabes, fueran a recalar casualmente, en el confín de la Prov. De Buenos Aires?.
Y mucho menos ¿como determinar el lugar donde se va a nacer?,¿destino?, ¿circunstancia? no se eligen ni se rehusan; como sucede con el vientre materno o la nacionalidad.
Por advenimiento, según donde se vea a luz, se es: porteño, cordobés, mendocino o “maragato”, resultando únicos e irrepetibles como nuestras huellas dactilares, cada cual solo puede ser afín según fueran su padre y su madre, explícitamente determinados. Hasta los hermanos son parecidos, pero no iguales.
Entonces, un recién nacido, saltará así a la vida pueblerina, simple, tan singular, diversa, y como en cualquier parte crecerá rodeado de mucho cariño, o poco o hasta ausente, y se irá formando, esa, su personalidad cincelada por el clima, los vientos, el aire, el sol de las playas aledañas –al majestuoso Atlántico- y claro a las usanzas y costumbres lugareñas: deportes, paseos e interminables serenatas, en las fiestas, a la luz de la luna y mientras ardan las velas.-
No hay que temer, allá no se nace de un repollo, porque a los 4/5 añitos –los varones- jugaban con las nenas “al doctor”, y esas cosas normales de la edad.
Didácticamente -tiempo remoto- no se había instrumentado el “Jardín”, empezaban desde 1°(inferior). Previamente alguna docente de vocación, por afecto o cercanía los iniciaba en aquellos pretéritos “palotes”, que educaban la mano.
Conocíeron el cine – de los domingos por la tarde- y disfrutaron a King Kong ese gran orangutan que los llenaba de miedo y festejaron las aventuras de Tarzán, su compañera Jane y la mona Chita.
De pronto, los hijos se hacían mayores, los padres añoraban las familias lejanas, y pensando en el porvenir de la descendencia, tuvieron que discernir: o la chatura lugareña tan difusa o las promesas de crecimiento con futuro que auguraba la gran metrópolis. No
hubo dudas, levantaban sus negocios y se trasplantaron.
Así fue, resultó tan fácil llegar a la gran urbe, que los atrapaba, con la variedad superadora de los múltiples ofrecimientos para la vida cotidiana, como así también
continuar la escolaridad desde 1° superior a 6°, sin costo alguno en la integración.
Eso si, como extrañaban los paseos estivales por las feraces Islas del Río Negro, las amplias incipientes playas atlánticas, las excursiones, por la tarde, a la Chacra Experimental, en rueda de familias amigas con las cestas pletóricas de entremeses y bebidas lácteas o jugos frutales.
Y, claro, la Plaza principal con La Escuela, La Municipalidad la Iglesia, la proximidad de la acostumbrada “vuelta al perro” en unas pocas cuadras céntricas. La vieja estación del Ferrocarril, una fiesta en cada arribo del tren desde Buenos Aires en transito a San Antonio Oeste y S.C. de Bariloche.
Hay seguramente, en la “cassette de la memoria” hechos que olvidados u omitidos, pero entre otros, hay uno certeramente imborrable:
Aquel Domíngo 6 de marzo de 1937, el tren que los llevaría a Buenos Aires, partía sobre las 20 para arribar a las 10 –solo 12 horas y no era el tren bala, pero cumplía- estaba anocheciendo. No dejaban el amado terruño así, como si nada.
El cielo había estado plomizo y amenazante, de tristeza, de congoja, de pena, era como arrancar una planta de su raíz –lloraban los viajeros y lloraba la naturaleza- que simultáneamente desencadenaba una lluvia, cada vez mas espesa que era esa lluvia, que lo calaba todo, salpicando las almas, que de ninguna manera, olvidarían jamás.
Entretanto, por sus oídos, parecía gravada en sus corazones aquella canción:
PUEBLITO, MI PUEBLO
Que decía así:
Pueblito, mi pueblo
extraño tus tardes
querido pueblito
no puedo olvidarte.
Cuanta nostalgia ceñida
tengo en el alma esta tarde
¡ay! si pudiera otra vez,
bajo tus sauces soñar.
Viendo las nubes que pasan
¡ah! cuando el sol ya se va
sentir la brisa al pasar
fragante de los azahares.
Pueblito, mi pueblo, extraño tus tardes
querido pueblito no puedo olvidarte”.
MÚSICA: CARLOS GUASTAVINO
LETRA: FRANCISCO SILVA
CORO: EL ABETO DE LA UBA. CENTRO ROJAS
DIRECTORA: CECILIA GROS
SOPRANO SOLISTA: PAGONA VAGHELIS-SIEMPRE ESTARÁ VIVA MIENTRAS LA
EVOQUEMOS.-
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(x) MARAGATO : Natural de la Maragatería –Reino de León/España- a sur-oeste de
Astorga; de unos 500 kms 2. Fundadores de Carmen de Patagones,
por carácter, transitivo a los nacidos allí se los llama igualmente.
JFA 17-06-2008.
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