martes, 17 de febrero de 2009

MANOJO DE OBSESIONES

MANOJO DE OBSESIONES

¿Quien no las alberga en su intimidad?
¿Yo?. ¿Porque no?.

Si, y no la puedo abandonar, creo haberlo expresado oralmente: cada día, cuando me ducho y me enjabono la cabeza y, por supuesto la cara, me demando, ¿hasta que abro lo ojos’, si mi visión permanecerá. Y no he dejado de ver.

Y también, el misterio de la vida, el amor engendra, en la pareja, el nacimiento de del milagro de un ser humano. “Parirás con dolor”, reza la sentencia bíblica y tras ello todo es verdadera alegría y júbilo.

No así recibimos el fenecer, toda aquella algarabía, aquí, se hace honda tristeza inacabable,
Y cultivamos la aprensión. No estamos hechos para ese momento, que es otra urticante y misteriosa obsesión: “EL MAS ALLÁ”.

Entre 1962 y 1966 conviví, comercialmente, con un extraño compañero de trabajo que
practicaba hábitos raros me encontraba ocupado, de modo que soslaye el hecho; me dije para mis adentros será una cabala.

Pero, al igual que el resto del personal, comenzamos a advertir que todos los días, invierno y verano –el año entero- venia con paraguas. Será por prevención, me dije y seguí adelante.

Luego fue que cada vez que iba al baño, al lavarse las manos, se mojaba la camisa., brevemente, a la altura de ambas tetillas.

En otras oportunidades, se lo veía transitar por las veredas, sobre la Avenida de Mayo y Perú, en aquellas que había bares, e invariablemente zigzaguear entre las mesas expuestas moviendo al asombro a los caminantes circunstanciales

Cuando iba a subir al ascensor, las oficinas estaban en el segundo piso, Av. de Mayo n° 634, abría la puerta tijera y entraba y salía un par de veces antes de cerrarla y accionar la botonera.

Si era que subía la escalera, ascendía dos escalones y bajaba uno, así reiteradamente. ¿Que pensar?.

El colmo de sus hazañas la constituyó, aquel día, que descubrimos que la correspondencia, donde los clientes formulaban reclamos como no era capaz de contestarla la tiraba, al cesto, haciéndolas pelotitas.......

En fin ¿vaya uno a saber, esas anormalidades obsesivas de la conducta, de donde emanan?. Hasta donde se era hijo de un farmacéutico muy adinerado que le ”puso las manos para que caminara “ y eso hace a los hijos licenciosos y difíciles de lograr su armonía interior.
Todas mis especulaciones naufragaron parcialmente, cuando mi esposa, oportunamente, sin saber que me encontraba escribiendo sobre este tópico, evocando al personaje, al que naturalmente conoció en mi vinculo laboral, recordando sus “tics” me nombró un film:
“Amores obsesivos”donde enmarca la mayoría de ellos, en una enfermedad, que lleva el nombre de. Síndrome de Tourette.

Por lo demás había aspectos de conversaciones políticas o deportivas o gastronómicas en que todo parecía normal......pero ahora me pregunto ¿que es normal?.- JFA-09-04-08.-

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