CONFESIONES DE UN INCIPIENTE ESCRITOR
¡que crecidito está!
Imagino, al mirar una foto, que historia hay entre sus dos personajes. Y me pregunto: ella ¿ de que se ríe?, tan feliz que da gusto verla abrazando al más joven, con singular afecto.
¿Quien será?.
¿Acaso su hijo?
¿Que vivencias intentan revelar?
Claro, todo lo que me inquiero es porque la conozco hace muy poco. Apenas 15 días, desde que comenzamos este entretenido taller.
Casi diría que me siento afortunado, vamos conformando una familia, entre todos, si, quiero decir, donde se aglutina el ser humano, social por excelencia, traba lazos de amistades que a veces resultan fecundas. Intuyo que el rostro femenino, de la foto, es de un ser muy especial, no me pregunten ¿porque?. Es solo cuestión de piel.
Ella ríe, el muchacho esta serio. Una madre siempre esta feliz junto al hijo, para un hijo, recíprocamente, todo lo que haga por su madre es poco. Quizá esta elucubrando como sorprenderla, con algo que él sabe que ella recibirá con beneplácito. No interesa el valor material, el significado está en el gesto.
Discurro que la seriedad del muchacho este relacionada con un recuerde de su niñez, y quizás se reproche cuanta faena le dio, por ejemplo, para hacerlo comer.
Es posible que ella, naufragando en sus intentos alimenticios, para el amado vástago, hasta hubiere pensado indagar sobre un taller de titiriteros, para adiestrarse y entretenerlo, alcanzando la inscripción en el ”Libro de los records de Guines”,y vencer el rechazo mañero a aquella riquísima “papa”, rellena de tanto amor, que hoy lo hace un hombre hecho y derecho –comme ilt faut- que le saca dos cabezas de altura a su tierna progenitora.
Seguramente, hoy él sabe y valora cuanto le debe en reintegros espirituales por los que recibió, siempre, de su dulce Mamá.-
JFA 16-04-2008.-
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