La tela del pintor
(Oda a la vida)
Contrariando mi voluntad, y desde la chanza,
comenzaré a desbrozar ese desencanto,
porque mi divisa deportiva, profundamente
roja, hoy se halle, circunstancialmente
desteñida. En los caminos de la vida, hay
avatares: hay subidas y hay declives.
Pero como decía aquel maestro del teatro
universal: F. Garcia Lorca lo nuestro, para
serlo, no será chabacano ni pasatista,
porque si es como debe ser, inflamará
la vena de los pueblos para hacerla digna.
Entonces apelare al raudo vuelo de las aves,
de las mas fuertes y gigantes, esas llamadas
águilas, en cuyos picos elevaré, con su
concurso, panales de miel por millares,
hacia las altas cumbres, de modo que bajén,
por todas sus laderas, como manantiales en
ríos de miel, sin solución de continuidad
para ayudarnos a saborizar la existencia
de nuestra condición humana tan endeble.
Que los pájaros de todas las variedades,
hasta las más exóticas y desde los cantones
más ignotos del orbe todo, formen enjambres
musicales cuyas notas escriban páginas de
vida y esperanza que escuchen y solacen los
oídos de nuestros semejantes de allende
todas las fronteras, para que “juntos
seamos más”, aunque suene trivial,
a nosotros se nos hace que emanan tal trompetas
celestiales ilustradas en las Escritures.
Y curaremos todas las angustias, todas las
cuitas, y los males de amores, y retornara
enhiesta la esperanza, de la fé en las
increibles utopias para que los vientos
espaciales, aceleren la nave de todas
aquellas expectativas, genuinas ¿porque no?
¡Que si!... ¡que si!...
¡Ya lo verán!... ¡Ya lo verán!
Que la vida es como la gastronomía, si
La decoramos de notas musicales, nos sabe mejor
Y aprovecha mucho más.
Y, ¡Un clavel rojo por aquí para un corazón herido!.
¡Que el amor de un pecado oculto quede en un relicario!.
¡Que todos los campanarios mudos, esos que ya no miden
el tiempo, estallen desde el arrebol de nuestras mejillas,
doblando a gloria dentro de los corazones como sanación!
Deberemos adecuarnos para que la existencia sea ese
sueño cotidiano, donde la fuente se haga música para
el oído, ahora pletórico de sensaciones agradables y
dónde los jardines se hacen flores e incensarios,
y las aguas cantarinas de los hilos de todos los
ríos confluyan en remansos apacibles para extasiarnos.
Es quizás, “”como la tela del pintor””, donde
tiene cabida todo lo que el artista avizora
plasmándolo con pinceladas que nacen desde
lo más profundo de su alma creadora.-
JFA 24-09-2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario