martes, 17 de febrero de 2009

ENSAMBLE ORIENTAL

Ensamble oriental (Uniendo fragmentos de escritores)

Con Alejandro las cosas habían sido mucho peor, porque Alejandro se había matado en un accidente de auto a poco de llegar a Montevideo, donde lo esperaba, en casa de un ingeniero amigo. (a)

Ana, no podía soslayar que en países tan jóvenes, como los vecinos y hermanos del Río de la Plata no se planifican, convenientemente, leyes viales, en pos de las cuales cuidar, tantas vidas nóveles necesarias y valiosas para el crecimiento conjunto de la civilidad y su terruño; por eso en el momento de pena, las tertulias, juntaban a todas las edades.

La vieja, o tal vez había que decir la anciana, tenía un aspecto digno y algo mamarracho, sombrerito tipo budinera, florcitas en el sombrero, y voz de abuela que perdió el tejido. (b)

Entonces comenzó a desbrozar, como perlas, aquellos recuerdos de la niñez de Alejandro, cosas que ya nadie memoriza: a los 4 años, recibió un mazazo en la cabeza, pasaba por la puerta del mecánico,8 puntos de sutura, o cuando se atragantó con el dulce de membrillo y casi se ahoga. Ana que esperaba a quien nunca llegaría, no aguanto más.

Acabó de subir los dos pisos. La luz se apagó y ella volvió a encenderla. Atravesó el pasillo y se detuvo en la puerta. (c)

Era como si Alejandro la llamara, como antes, como siempre cuando pernoctaban allí, hacían el amor, ella cansada y enamorada, llena de vida, se adormecía, y él meditaba.

Era demasiado tarde para estar despierto, especialmente en una casa prestada y a oscuras.
Afuera, en el jardín, los grillos convocaban, empecinados y furiosos a la lluvia; y el se preguntó: ¿como podrían dormir en los cuartos de arriba su mujer y su hija?. (d)

Claro, si él no estaba, ya que entre matrimonios amigos se da, cuando hay amistad sincera, eso de preocuparse por el otro, sin invadir intimidades, como si ellos no se allanaran a situaciones que Alejandro no lo toleraría para su entorno, y lo anhelara mejor para el amigo. Y recordaba cosas difusas, entre otras que le balbuceaban:

“Yo te seguía como una sombra, -decía Ana, inclinándose hacia adelante con la expresión de quien pretende hacer más íntima la charla,- me fascinaban los juegos de varones que me estaban vedados.”. (e)

Allí la confidencia la recordaba pegajosa, urticante......tan cálida porque Alejandro se transfería entero, sin reparos, cuando le dijo que jamás pudo volcarse a otra expectativa dado que ella, colmaba todas. Parecía como si algo premonitorio estaba anunciando el final penoso que habrían de enfrentar tras el accidente. Los meteoros orlaban la escena.

Al tercer día de lluvia habían matado tantos cangrejos dentro de la casa, que Pelayo, tuvo que atravesar el patio anegado para tirarlos en el mar. (f)

El viejo casero, de tanta confianza como si fuera de la familia, este don Pelayo era de esos orientales puros, sencillos, como dicen tan serviciales pronunciando: “a las ordenes”, y recordó que Alejandro estuvo......

Cerca de un mes, completamente solo, recorriendo toda la costa del Uruguay para sentir el extranjero –hay mate y hay baraja española en los boliches..... (g)

Concluyó en que era imposible, Uruguay y Argentina son un solo corazón. Ninguna persona –argentino o no- puede sentirse ajeno a la calida humildad de la hospitalidad charrúa, con mate y baraja en los boliches o ignorar las cantidades, por ejemplo: de este crustáceo decápodo que es el cangrejo.

Este animal abunda en las regiones del norte y tiene 4 o 5 pulgadas de largo; está dotado de un instinto curioso. (h)

Podríamos decir, que sus tentáculos, salvando las distancias, son abrazos orientales que, ellos, arrojan sobre los semejantes del orbe para fascinarlos y atraerlos hacia ellos; y a fe mía que lo logran.-
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REFERENCIAS

(a) De LA SALUD DE LOS ENFERMOS, de Julio Cortazar.
(b) De LA CALLE VICTORIA, de Abelardo Castillo.
(c) De LA LLAVE, de Liliana Heker.
(d) De NADAR DE NOCHE, de Juan Form.
(e) De EL ENCUENTRO, de Griselda Gámbaro.
(f) De UN SEÑOR MUY VIEJO CON ALAS ENORMES, de G. García Márquez.
(g) De NOSOTROS DOS, de Néstor Sánchez.
(h) De EL M ONO DE LA TINTA, de J.L.Borges-c/colaboración de M.Guerrero.



Buenos Aires, marzo 21, 2007.- JACQUES FARJI ABULAFIA

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