jueves, 19 de febrero de 2009

EL NÚMERO QUE DEFINE TU EDAD

EL NÜMERO QUE DEFINE TU EDAD ¿QUIEN ESCRIBE EL GUION?

“EJERCER EL PODER CORROMPE.
SOMETERSE AL PODER DEGRADA”
MIJAIL BAKUNIN (1814-1876)
REVOLUCIONARIO RUSO.-


El espíritu del hombre es naturalmente libre, y me asombra, que un vocablo afín: liberalismo, por contenido agradable, lo sea si su sentido político es satisfecho-dominio económico- al que lo contraría lo tiñen de: populismo, nacionalismo, marxismo desarrollismo, socialismo, como su fuesen “malas palabras”. En verdad, las palabras, que están en el diccionario, no son ni buenas ni malas, depende de cómo se las hilvane para descalificar o prestar consenso a un hecho.

Desde ya que, emotivo nato, los temas viscerales me conducen a recapacitar, y recuerdo que: “los pueblos que no tienen memoria, carecen de historia”.

Este introito me ubica en 1976, año bisagra en el almanaque nacional, que hace eclosión, de aquello que se venía gestando desde 1912, aunque se podría profundizarlo, arrancando desde La Colonia de 1806-1807 (Invasiones Inglesas).

En aquel 1912 la “elite liberal gobernante”, cuando se le escapaba de la mano, esa inestable gobernabilidad, consecuencia de sus desaguisados políticos, elige el atajo del ”gatopardismo”-donde algo cambie para que todo siga igual- y acorralado otorga, la Ley Sáenz Peña, del voto secreto y obligatorio.

En alas de esa ley, en 1916, por el voto popular, es ungido Presidente Don Hipólito Irigoyen –“el peludo”- apoyado por “los hijos de la inmigración”, que merced al denodado esfuerzo de la laboriosidad de sus padres, ya se habían doctorado. Los conservadores jamás se lo perdonarían.

Lo aguardaron, agazapados rumiando rencor; después de 1928, en su reelección, en ancas del crash económico mundial, y cuando ya estaba viejo y enfermo, el 6 de septiembre de 1930, lo deponen destilando odio político, aquilatado, con olor a petróleo, que se amparaba en Y.P.F. siempre apetecido por los imperialismos.

Así se inaugura la primera década infame 1930-1940 con “fraudes patrióticos”, asonadas militares, desconocimiento del voto popular. Y, otra vez cuando se les salía de cauce, la normalidad, que ellos hacían trastabillar, con sus reiterados abusos, que generan el golpe militar del 4 de junio de 1943.

En sus brazos, llegaría el amanecer político del Coronel Perón, que producirá el 17 de octubre de 1945, una pueblada:”el día de la lealtad”, donde los asalariados lo rescatan de corto cautiverio de Martín García. Y luego es electo Presidente para el periodo 1946-1952.

Amado por los sindicatos obreros, a cuyos dirigentes, en gesto inédito convocó, sentó y escuchó, identificándolos como respetables seres humanos, ganándolos.

Y, odiado por el stablishmen, los comerciantes, las corrientes religiosas y la mayoría de la Clase Media. Lo que quitaba a unos, lo entregaba a los otros.

Así logró, tras la “Justicia Social” –que enarbolaba por estandarte-equilibrar el reparto de ”la gran torta nacional”. El capitalismo “liberal”. Jamás se lo perdonaría.

Había otros dos slogans que completaban su apoyatura del tríptico político:”Independencia Económica” y “Soberanía Política”, más de uso casero, y cercano a la utopía, habida cuanta de los gigantes mundiales que involucraba.

Logra su reelección para el periodo 1952-1958, pero las reservan en lingotes de oro, que mentaba como atestando los pasillos del Banco Central ya no existían.

El odio que alimento en su contra lo derrocó en 1955 por La Revolución Libertadora –¡lindo nombre!- con sus colegas de armas confabulados, enmascarando el trasfondo, de siempre: los intereses económicos.

¡Y COMO NOS EQUIVOCAMOS!. Aplaudíamos con su caída, la de un gobierno constitucional, sin advertir la tragedia que ello engendraba.

El capitalismo voraz, salvaje, inhumano –que solo sabe de rédito- quería retrotraer el”reparto” existente, no aceptaba “los puntos perdidos”, y la involución en desmedro del pueblo se hizo evidente. ¡Y NO LO SUPIMOS VISUALIZAR! ¡QUE PENA!

Y así seguimos, todos contra todos, gobiernos legítimos derrocados: Frondizi 1962, Illia 1965, interregnos militares: Onganía, Lanusse, los problemas siguen irresueltos lo que logra el retorno de Perón, tras su ostracismo en el largo exilio de 18 años, electo en 1973, por 3ª. vez, amortizado y enfermo, fallece en 1974. Lo sucede “Isabelita”.

Así desembocamos en 1976 y el trágico genocidio de la dictadura cívico-militar, que nos arranca, 30.000 almas asesinadas-desaparecidas impunemente, que justifican su crimen solo expresando: “los desaparecidos no están, no existen”,¿Qué nos preguntan?......¡si nosotros somos derechos y humanos! (¿?).- ¡Los muy asesinos!.

Como colofón, nos endilgaron una oprobiosa aventura bélica equivocada: La Guerra De Las Malvinas, un crespón negro indeleble sobre el corazón criollo que “jamás había visto arriada su Bandera al carro de ningún vencedor de la tierra”.

Paradójicamente, ello fue lo que dio por tierra, finalmente, con la amarga dictadura, que no solo mató, secuestró, vejó, robo bebes de los vientres maternos y trucó sus identidades, y se apropio vilmente de los bienes y haciendas de sus victimas. ¡Inaudito!

Por fin se acababa “ese temor cotidiano”de sentirse perseguido, vigilado y espiado, para volver a la dignidad de vivir respirando la libertad, en medio del dolor eterno de tanta perdida irrecuperable.

Y Fue Raúl Ricardo Alfonsín (1983-1989) la cara de la democracia, para su valentía del Juicio a Las Juntas Militares genocidas. Ejemplo histórico para un orbe a la deriva.

Pero faltaba, en broche de oro, del stablishmen, que se ensaña con El Líder Radical, en quien ven la sombra de Irigoyen, que es obligado a retirarse 6 meses antes.

Es investido con los atributos presidenciales “el innombrable” que inicia la “segunda década infame” 1989-1999, encaramado en deleznable cipayismo, liquida todo el patrimonio nacional, al peor postor, con el pretexto de cancelar la deuda externa de U$S 66.000 millones. ¡OH milagro! Luego de enagenarlo todo sube la cifra a U$S166.000 millones (¿?). ¿Cómo explicarlo?. ¡Que vergüenza ajena! Y TAMPOCO LO SUPIMOS VER.
El colmo que en medio de tamaña supina maldad, desarticulando nuestra producción fabril y comercial nos dejó, como premio un chaleco de plomo con la friolera de 4.000.000 de desocupados. (Familia tipo 4 x 4.000.000=16.000.000 con “los pies fuera del plato”, sobre 40,000.000, una proporcionalidad inaceptable). Caldo de cultivo para la angustia y estallidos sociales.

Por esto, los argentinos, cuando logremos la capacidad de cultivar un gobierno, proclive a insistir en la defensa del reparto equitativo, justo, de la gran torta nacional, no seamos tan ciegos, como para permitir que se le hachen los tobillos otra vez.

¡APRENDAMOS A MIRAR DEBAJO DEL AGUA, SI ES PRECISO, PARA PODER VER!.-

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