CRONICA DEL AMOR
ENLACE:
ROMINA y EIAL
El domingo 20 de agosto 2006, en los salones del complejo:”Palais Rouge”, de la calle Salguero 1441, de esta ciudad autónoma de Buenos Aires se verificó un emocionante encuentro, con una pareja de novios simpática, dulce, pegajosa :Romina y Eial,, los padres de ambos, sus parientes más íntimos, y una nutrida pléyade de amigos.
Para el suscripto, como testigo eventual resultó la cita, algo inopinado. Llegamos con mi Esposa a las 12 hs. –moramos a 200 metros del salón- y retornamos al hogar a las 22 hs. Somos gente de edad, pero todo resultó tan agradable, tan sentido y espectacular que volaron las horas sin darnos la menor cuenta.
Para participar de fiestas ¡como estas!, pues que no se detengan.....que llegue la próxima. Aunque debo confesar que esto no es frecuente: 1° las parejitas no se casan, se van a vivir juntos por imperio de los deveníres económicos de esta modernidad globalizada, 2° la erogación es de estudiarse. ¡Hay que poder, y tener coraje!, claro.
A nuestro arribo era inminente “la hora de la Jupa”, un salón dignamente ornamentado para las exigencias religiosas. De pronto como en un film la gente lo colmó. La música indicaba la “hora de su verdad”, niñas –una muy graciosa y pequeñita- y dos bellas y próximas señoritas una arrojando pétalos para que transitara la novia y otra portando el sello en los anillos nupciales, en ese momento se me ocurrió pensar en la sensualidad romántica del estilo marroquí.
Entretanto entraban los novios, cada cual, en su momento, mientras la Tía Reina, con garbo, exclamaba ¡Que viva el Novio!, ¡Que viva la madre del novio! Y enseguida la novia, menudita, etérea –el extracto viene en frasco chico-, atrapando todas las cariñosas miradas a su vez recibía –con su padre- ¡Que viva la novia!, ¡Que viva el padre de la novia!, y armónicamente, ella, se colocaba al lado del inmediato esposo.
Se respiraba ese ambiente sin competencias, antes bien de cordialidad e integración de las familias de los contrayentes, lo que no es cosa poca. Y hago ese aporte, como observador desprevenido que se siente gratamente sorprendido.
La ceremonia nupcial, El Rabino –joven- los músicos, la oficiante femenina, todo en medio de cánticos, voces, bendiciones, flashes, todo era un film, que veríamos muy pronto en la pantalla y desde los proyectores del salón del agasajo central.
La lectura y liturgía religiosa demando creo una hora larga, preñada de sentimientos y profunda emoción, anudaba las gargantas, casi queríamos gritar y participar de tanta contenida unción sobre todo cuando Romina –llorosa- pronuncio la oración para su compañero que se hacia esposo para la vida.
Entonces, y solo entonces, en ese preciso momento creo que hasta el menos íntimo contenía el deseo de exclamar ¡Yasha!...¡Lejaim!. Pero claro, uno se inhibe, y no lo hace de viva voz pero como si lo hiciera simbólicamente, extiende sus brazos en un saludo lleno de afectos y los mejores deseos. Estábamos sobre las 13 y 30 hs.
Después de saludar a los novios, y a tanta gente apreciada al termino de su ceremonia, pasamos a un salón aledaño que tenía preparado un primer esbozo del agasajo culinario donde había de todo: canapes, salsas, tajina, y otras para untar con galletitas o pancito, platillos de diversos gustos: raviolines, lomo strogonoff. Cintas a la crema, pescados, fiambres, bebidas de todo: Whisky. Varias otras bebidas espirituosas, vinos blanco y tinto, gaseosas. Aguas minerales. En fin lo que quieran: solo había que tomarlo. La gente departía, bebía y degustaba De pronto la hora, indicaba 15 y 30 hs.
Mi esposa había ido al Toilette, me senté en la proximidad, el ágape inicial era de pie, había un cochecito de bebe y una señora obesa, mayor, vestía de negro, al lado de la que me senté, mire de soslayo, ella me miro y me dijo: “todo es vanidad, todo es mentira”..... le respondí: lo bueno es que gente sobria como ud. lo comprenda, al tiempo que me incorporaba, mi esposa volvía. No la ví más...........
Se habilitó el Salón Mayor. Espectacular, luces, proyectores, escenarios, boato, din- tinción, alcurnia –como diría Frank Sinatra en alguna de sus canciones: “para gente como uno”. Que no se tome como peyorativo, es solo una licencia literaria.
¡Ah! Escenario, conjuntos musicales modernos y también tradicionales un eficaz disk jokey, y hacia el final el tocante ladino en la voz de la madrina nuestra inefable, nuestra muy querida Raquel, mamá de Eial, que nos toco la fibra más recóndita del alma en nuestra herencia ancestral y en la continuidad España ¡presente! En el dúo Raquel-Reina y se agregó un amable señor con el que conformaron afiatado trio.
Se aprecio el afecto y la diligencia de nuestro común amigo Jorge Goldberg en todo el tramo del evento desde el principio hasta la clausura del destacado episodio matrimonial que para las retinas de todo el concurso resultará indeleble.
La tarjeta ilustrativa, sobre las mesas, refleja el generoso menú del agasajo principal –todo fue de primera- regado con finísimos vinos blanco y tinto. Gaseosas, aguas minerales. Entre cada esquicio música, baile, flashes fílmicos, “el baile de la silla “ para los novios y ellos mismos en el espectacular vals de estilo. Y claro, ya perdemos la noción del tiempo, todo es un sueño, honda algarabía sin interregnos que lo impregna todo y el espacio solo alcanza para una jornada de excepción. Única. Quizá irrepetible. Habrá otras, seguramente, ¿porque no? . Solo que esta queda con un sello ........ ¿como lo diré?. ¡Si ya lo sé! : tan, pero tan singularmente propio.
Luego tuvimos el brindis de Champagne. Siguió la entrega del Ramo de la Novia: fueron tres, dos discernidos a estrechas amigas suyas, de su alma, y la tercera, de espaldas, para la futura novia de otro próximo casamiento –con bueno- claro que las niñas “en edad de merecer” habían tirado de “las cintitas de su suerte” de la Torta monumental de la Novia, de la que fuimos convidados a probar.
Y, saltamos a la espectacular “mesa dulce” en un salón especial preparado para degustar una cantidad increíble de tortas 15, 20 o más que se yo, no las íbamos a contar, además estaban por doquier. Con gustos diferentes, naturalmente, a raudales. Es decir toda una amenaza para una próxima semana de dieta rigurosa, por tanto desarreglo –que importaba eso- no había sombras, en ellos ni en nosotros.-
Faltaba el fin de fiestas, sobre las casi 21 hs. antes de marcharnos, vino el pastron tradicional para degustarlo en emparedados- ¿pero si no había lugar?. Lo que ya no se podía detener era lo que habíamos transcurrido: “el tiempo”. Todo había sido inolvidable, dulce, cordial donde los desconocidos nos hicimos todos del núcleo y tronco familiares.
Y...comenzaron las largas, las interminables despedidas, queríamos aferrar el tiempo y que ese momento quedara mágicamente congelado, como hechizado para todos.
Y... vimos muchos ojos llorosos –como sentíamos los propios- eran de dicha, de buenos votos porque la vida de a estos novios ingresados en esta novel etapa matrimonial donde tengan como derrotero los mas variados jalones de felices realizaciones.
PD/ Este improvisado cronista no quiere pasar por alto, una trivialidad quizá, pero insoslayable en los novios y los padrinos, los vimos a todos exquisitamente ataviados.
Hay un detalle que no se puede omitir: el modelo que vistió Raquel –la Mamá del novio- era de esos que dan las “doce”anticipandose a cualquier campanario, de aquí o de allá, evidenciando su buen gusto y exponiendo a la “Haute Couture” Madrileño-Europea. ¡Congratulaciones!.
El concurso, en general, con sus mejores vestimentas, acordes al momento, con alegría y un nivel de gentes superlativos que coadyuvo a que todo se deslizara sin un solo tropiezo. JFA- 21-08-06.-
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario