BIGRAFIA CAOTICA DE OSVALDO
Osvaldo de pequeño era muy mimoso, tanto como celoso. Necesitaba protección, y la tuvo, sus padres fueron sus escudos. Pero el exceso daña a un niño, que alguna vez deberá de enfrentarse solo con la vida.
De su infancia pueblerina saltó, antes de la media docena de años a la gran ciudad. Habito inicialmente en un hotel (De La Paix) en Rivadavia al 1100, hasta que sus progenitores se ubicaron en un departamento y lo muníeron de todo lo indispensable. Y recalaron en Villa Crespo.
Ya en la Escuela Primaria se hizo muy mañoso, tenía inclinación a jugar al fútbol y varias veces su Padre debió apersonarse a la escuela requerido por la Dirección habida cuenta de “las rabonas” y otras tantas faltas inconsultas sin justificar.
Su progenitor, con paciencia franciscana orientaba a Osvaldo, lo inducía a la buena conducta. Cuando terminó, por fin, la escolaridad primaria, fue imposible hacerle entender que accediera a la etapa secundaria.
Fue entonces cuando manifestó que quería trabajar. Hizo un poco de todo: mandadero, repartidor, distribución de volantes de cine –para ganarse él la entrada gratis- se hizo fuamador, evidenciado por la nicotina que manchó la piel de sus dedos.
Comenzó a aficionarse a asistir a los encuentros de balón pie en el viejo Estadio de Atlanta, y ¿porque no? a las reuniones danzantes desde los 15 años. Le atraían los romances y los filitos, de los que disfruto sin medida, hasta que a los 18 años ya lo encontraban, bien trajeado, visitando los Cabarets, se lo mentaba muy metido con una vedette muy cotizada que estaba chalada con él.
Ya se....ya se.....todos se estarán preguntando ¿que le vio?. Pero reparen Osvaldo no era muy alto, y dicen que los bajitos.......pero caramba, digo yo: algo.... le habrá visto algo ¿no?.
Era buen bailarín, taranbana, bebía sin perder la cabeza, galanura para hablar, en fin todo lo que atrae a una mujer, y muy obsequioso con las flores más finas.
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El calzaba y vestía con discreta elegancia, y una noche de sábado, en un baile en Villa Urquiza encontró “la horma de su zapato” una chica que la divisaba como una princesita,
era “perfecta”, y si lo apurabas un poco la chica era “extraordinaria”, No le faltaba nada de nada.
Por aquella época ya había transitado por aprendiz de joyero, y en otro emprendimiento fabricaba loza, cuando afronto otras etapas de progreso sus padres lo ayudaron económicamente., jamás sentó cabeza, y no obstante progresó. Primero adquirió un
automóvil mediano, y se hizo de un departamento con cochera, en Palermo, sobre el Jardín Botánico, un chiche, todo abonado que el fruto de sus empeños laborales. ¿que tal?.
“Y tanto va el cántaro a la fuente que” al final se caso a los 24 años. Muy pronto el amor hogareño se le hizo rutina, picaflor empedernido, en medio de la llegada de sus hijos, un casal, que completaba la célula familiar, a los que crió con esmero y apego junto a su compañera., pero mantuvo sus correrías aventureras. Los chicos crecieron, él experimentaba que su vida dual se hacía insoportable, perturbándolo a cada pantallazo reiterado de su vida licenciosa, producto, decía, de su condición humana insatisfecha.
El tenia esa filosofía facilista con lo que atenuaba los reproches interiores porque en cada regreso de deshacía en atenciones a su esposa y caricias para los hijos, que de ninguna forma eliminaban esas angustias interiores. ¡Ah débil es la carne!
Pasaba el tiempo, los chicos crecían hasta que volaron del nido, ley de vida, formaron los suyos, el tiempo atemperaba sus ímpetus, adoro a sus nietos, pero ese halo de pícaro no lo abandonó jamás, subyace que estas cosas así no terminan bien, se toleran y nada más.
Bueno, también nosotros queremos que de un hombre imperfecto salgan los logros de un matrimonio ejemplar. ¿Mucho no?.. Y allí anda Osvaldo, jubilado, por las esquinas, leyendo de garrón algún Clarín, en cualquier kiosko de un canillita generoso, mientras
aguarda que se corte el hilo del barrilete de su azarosa vida, practicando aquello de:
“Y el crepúsculo camino con” Osvaldo camino del sueño final en la revisión del film de sus hazañas......
JFA 27-05-2008
MISCELANEA
LUNA-XILOFÓN
LA PAREJA DE CHICOS ENAMORADOS SE PROCESABAN
RECIPROCOS ARRUMACOS EN UN BANCO DE LA PLAZA
EN LA NOCHE MUSICAL PLATEADA POR LA ROMANTICA
LUNA QUE PERMITIA OIR, COMO EMITIDA DESDE UN XILOFÓN
CERCANO UNA DULCE MELODIA, QUE MIENTRAS LO ENVOLVÍA
TODO, EMBELEZABA APASIONADAMENTE LOS CORAZONES
DE AQUELLOS CALIDOS AMANTES JUVENILES.
MI ORACIÓN LOS ACOMPAÑABA DESEANDOLES;
¡QUE LES DURE!
Jfa
27-05-2008.
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