TORBELLINO INFERNAL
ESCRIBIR UN RELATO BREVE, EN EL QUE EL PROTAGONISTA
PREGUNTA Y DESCONFIA. ATENERSE A LA SIGUIENTE PAUTA
PARA ESPESAR LA TRAMA, DONDE EL PROTAGONISTA ES, AL
MISMO TIEMPO, EL NARRADOR Y ESTÁ INVESTIGANDO SOBRE
UN HECHO QUE LE AFECTO PERSONALMENTE. CONOCE A UN
NUEVO PERSONAJE, Y LO INTERROGA, PERO ESTE LE MIENTE.
- ¡Me estoy volviendo loco!, en el trabajo, al que llego tarde, siempre obnubilado, me equivoco reiteradamente; estudiar no puedo, recibo las partidas generosas, en dinero de mis padres, sacrificándose por mi, y me inquiero: ¿para que?.
Todo comenzó a partir de una salida nocturna, ya se sabe a un boliche, al llegar, una batahola entre muchachos -chicos y chicas- que pugnaban por entrar, con violencia, y los patovicas, de frente, proponiendo mamporros, repartidos al por mayor
Allí la divise, me miro atolondrada, por el momento. Casi me imploraba protección, y ya se sabe como tira”esa cosa” más que una yunta de bueyes, y si la dueña es espigada, atractiva, derrochando un halo angelical, sacas fuerza no sabes de donde, y....ganas.
Bueno, quiero decir: crees que ganas. ¡Que se te abrió la puerta de los cielos!. Ella estaba con un grupo, y un gavilán la apretaba, yo también ya la quería para mí. Uno nun- ca sabe como van a terminar esas cosas, pero así se inician. Y, no me pregunten como....en la puja me flechó, y pienso que la magneticé; habíamos bebido tanto, ebrios y apasionados, que cuando desperté, estábamos, en un hotel discreto, ella vistiéndose rápidamente, me beso con fuerza, me tiro una hoja de papel arrugado con sus supuestas señas, y desapareció como un hada que se esfuma detrás de los espejos.
Pasaron, 3 días, una semana, dos meses, ni en aquel boliche ni en otros la ubique, de pronto, en la despedida de un amigo ....reapareció, para mi bajaba de una alfombra mágica de oriente, estaba exquisita, excelsa, vamos... “una tigresa”, me olvide de mis angustias, me la quería comer.
-“¿Que haces vos aquí?”. Me espetó entre sorprendida y tratando de sonreír
-Te he estado buscando, me siento una hoja al viento, de tus caprichos......
-Eso.... me dijo, “es porque no te das cuenta de que ya ganaste”.
-No, respondí, mirame, me siento un trapo (mi vanidad ya estaba desquiciada).
La escena se congelo, no lo sé, 10 o20 segundos, me abalance sobre ella y la bese con fruición, en medio de un acto reflejo, que se experimenta, y que es inexplicable. Más fuerte que todo.
Ella me separó, casi empujándome y recibí una sonora cachetada. No era en el rostro, era directa al corazón, así la experimentaba, claro es un instante, es un rapto, y se la devolví, sacudiéndola, mi bochorno, en medio de todos no me importaba para nada. Sólo el recuerdo imborrable de aquella otra noche, y entender que lo que parecía un sueño se había hecho añicos, atropellando a mi razón que se hacia congoja.
Los patovicas, amenazantes se arremolinaron a los empellones sobre el grupo, son esos momentos en que uno parece no saber donde está, ¿que pasa?; volaron trompadas, botellas y sillas, un hombrón me cubrió y salimos del enjambre que prometía, empeorar.
Tito era un tremendo muchacho alto, atlético, casi en vilo me alejo del embrollo, y me dijo: “veni, vamos a tomar algo por allí”. Nos sentamos en un bar. Enseguida me di cuenta, aturdido como me hallaba, que él conocía a la chica de mi aventura.
Retomando mis antenas, trate de indagarlo, me dio algunas señas, se atrevió, habiéndonos conocido recién, a deslizarme que esta muchacha no era lo que a mi me había parecido, que tenía sus antecedentes, y por su belleza se hallaba inclinada a ganar ingentes sumas con la pornografía, luciendo su esplendor en el celuloide, que yo había sido afortunado, pero que desde aquella noche, no fincara mis posibilidades en la continuidad ya que ella era escurridiza como una anguila.
No le creí. No podía creerle. La busqué por todas partes afines al ramo: salas de grabación, negocios de venta y alquiler de películas, tampoco la halle en un film, que me consolara, o en variados boliches. No estaba en ningún lado. No la vi más. Pero cuantas veces imaginaba su silueta, en otra mujer, a la que seguía, hasta que se frustraba mi ansiedad repetidamente.
Mis ojos interiores sueñan, todavía con ella y ¡hace ya tantos años de este sucedido!, sin embargo que insondables vericuetos tiene el alma humana, como nos laceramos con sentimientos que comprendemos que nos perturban y se hacen llaga. No obstante, masoquistas al fin, marcados a fuego, no nos podemos curar, sumiendo el alma en el lodo de ese suplicio del incipiente infierno
.
Bueno....ya pasó mi tormenta, que nadie se preocupe más.........., suponiendo mi ego que estaban atrapados conmigo.
Para colmo, me era imposible emular a un marido, cuando está saturado y quiere desaparecer, le dice a su esposa –cuando esta pensando - tierra trágame-, y como subterfugio balbucea; “querida voy a comprar cigarrillos, ya vengo”, y no vuelve más, bueno a mi no me caben las generales de esa ley: 1° no soy casado, y 2° no fumo.-
BS.AS. MARZO 28, 2007.- JACQUES FARJI ABULAFIA.
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