viernes, 13 de febrero de 2009

SERGIO BACHES - TARBUT VILLANUEVA DE SIJENA

Sergio Baches, presidente Tarbut Villanueva de Sijena




"Tarbut Sefarad nace en una época caracterizada todavía por la intolerancia y los radicalismos improductivos, que tanto dificultan las relaciones entre diferentes pueblos y religiones".
Desde el espíritu ecuménico y de convivencia que el Instituto de Estudios Sijenenses “Miguel Servet” (Michael Servetus Institute) ha tratado de fomentar durante sus más de 30 años de existencia, me sumo a esta incipiente red de amigos de la cultura hebrea. Tarbut Sefarad nace en una época caracterizada todavía por la intolerancia y los radicalismos improductivos, que tanto dificultan las relaciones entre diferentes pueblos y religiones. El recrudecimiento del enfrentamiento entre judíos y palestinos ofrece un buen ejemplo de esta tendencia.Por ello, sin perjuicio del compromiso que Tarbut Sefarad asume con la promoción de la cultura hebrea y la defensa del derecho inalienable del Estado de Israel a existir, es preciso también que esta red cultural cultive los valores de convivencia y empatía con los cristianos y musulmanes de buena voluntad; todos ellos son también hijos de Abraham. Esta idea se recoge en el “Manifiesto Servetiano de Sijena”, proclamado en octubre de 2004 en la Casa Natal de Miguel Servet en Villanueva de Sijena con motivo del Congreso Internacional que sirvió de clausura al 450º aniversario del holocausto servetiano: “Cada cual debe ser, pues, libre para elegir el sendero que según su conciencia puede llevarle a la luz. Pero libertad de conciencia equivale a un estrato de convivencia mucho más profundo que la mera tolerancia, la cual siempre implica cierta actitud de condescendencia desde un nivel superior. La tolerancia, pues, puede conducir a la coexistencia de diferentes colectivos, como sucedió en la llamada España de las tres culturas, pero no lleva necesariamente a ese estadio de las relaciones humanas que calificamos como de convivencia, sin la cual no cabe afirmar la dignidad de la diferencia.”
Cabría añadir que esa convivencia sólo es posible en términos religiosos si se afirma la bondad de Dios respecto de todos los seres humanos, incluso los no creyentes. En su libro "Journey into Islam. The Crisis of Globalization" (Brookings Institution Press, Washington, 2007, p 34), Akbar Ahmed, alude a la existencia en los Balcanes de determinados grupos de musulmanes sufís que salvaron vidas judías de la persecución nazi durante Segunda Guerra Mundial. Cuando se le preguntó al líder mundial de uno de estos grupos (musulmanes Bektashi) por la razón de este comportamiento, éste respondió que se trataba de “un acto religioso de fe” para su comunidad. Según este líder religioso musulmán, “nosotros los Bektashi vemos a Dios en todas las partes, en cada uno de nosotros. Dios está en cada poro, en cada célula. Por tanto, todos somos hijos de Dios. No puede haber infieles. No puede haber discriminación. Si uno ve un rostro amable, está viendo el rostro de Dios. Dios es belleza. La belleza es Dios. No hay más Dios que Dios”. Algo así debió pensar aquel aragonés excepcional, D. Ángel Sanz Briz, joven diplomático español destinado en la embajada de Budapest durante la ocupación nazi, que con su decidida actuación logró salvar de una muerte segura a más de 5.000 judíos. Esta visión ecuménica de la relación entre Dios y los hombres subyace también en la obra del gran teólogo y médico español, nacido en Aragón, Miguel Servet (1511-1553). Como teólogo profundamente cristiano, Servet no oculta su clara preferencia por el Cristianismo frente al Judaísmo y al Islam, pues destaca que Dios reserva a los cristianos “mayores honores” y recompensas que a los judíos. Sin embargo, no duda en afirmar también que “cualquier fe en Dios puede ser suficiente [para justificarse ante él] siempre que se obre rectamente según la propia conciencia”. En esta misma línea de razonamiento, Servet, tras afirmar que Dios mantendrá a los cristianos “en el siglo futuro, a salvo de cualquier circunstancia”, no duda en destacar que “A todos los demás, tanto judíos como gentiles, no los condenará sin más, sino que «pagará a cada uno de acuerdo con sus obras» (Rom. 2)”. El Cristo es «salvador de todos los hombres, sobre todo de los creyentes» (I Tim. 4)”; pero “jamás se dejó llevar Dios por prejuicios contra nadie: llamó a griegos y bárbaros recompensando a todos.” ("Christianismi Restituto" / "La Restitución del Cristianismo", Edición facsímil de Minerva, Frankfurt am Main, 1966, págs. 321 331 y 332).Desde Villanueva de Sijena, pueblo natal de uno de los padres de la libertad de conciencia, creemos que Tarbut Sefarad permitirá a los españoles acceder a un mejor conocimiento de la cultura hebrea y, por ello, esperamos contribuir desde esta delegación a su éxito. Sergio Baches OpiSecretario General

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