martes, 17 de febrero de 2009

Ser lo que cada uno quiera ser por su libre DETERMINACION Y ACTITUD

Ser lo que cada uno quiera ser por su libre
DETERMINACIÓN Y ACTITUD

> > Muy, muy hermoso,lindo para comprender Jag Sameaj> Subject: Fw: Jag Pesaj Sameaj> > > Magnífica y entrañable historia de Pesaj:> > Fue en el segundo seder de> Pesaj del año pasado. Estábamos invitados a festejarlo en casa de unos> clientes de mi esposa desconocidos para mí. No soy afecto a concurrir> a cenas 'judaicas' en las cuales falta el sentimiento judío y supuse> que esta sería una reunión de ese tipo, mas en aras de la armonía> familiar y sin excusa válida a mano, llegué hasta el lugar donde> harían el 'seder' de Pesaj.> De entrada me desorienté. Había mucha gente, pocos eran de mi> conocimiento y oía conversaciones en diferentes idiomas,> identificables pero poco entendibles para mí.> Cuando la dueña de casa nos presentó a su hija residente en Finlandia> que estaba de visita, no me asombré. Pero sí lo hice cuando me> presentó a la pareja de su hija, cuyo nombre era Scott Men, aunque eso> fuera lo de menos.> El tal Scott era de raza negra, portaba una kipáh labrada con> radiantes colores y hablaba un 'slang' inentendible que salía de una> boca enorme con 'muchísimos' dientes de impecable blancura.> Me dispuse a tener un Seder con gentiles. La dueña de casa me sentó a> la cabecera de la mesa para recitar la Hagadah junto a su marido y el> tal Scott de los dientes blancos.> Cuál no sería mi sorpresa, al observar a Scott siguiendo los rezos en> hebreo. Cuando llegó el momento de los cánticos, tuve que dejarlo> seguir a él, no sólo porque cuando yo canto se aprecia el silencio,> sino porque él lo hacía maravillosamente bien.> Cuando entonó el Jad-Gadio con hermosa melodía sefaradí, me conmovió,> mientras observaba la larga mesa en que americanos, alemanes,> ingleses, argentinos y chilenos, compartíamos preciosos momentos de> armonía que no son tan comunes entre los hombres.> Terminada la primera sesión de cantos, pasamos al living donde en> mullidos sillones entablamos largas y poliglotas charlas.> Aproveché para dirigirme a Scott en hebreo, que me resulta más fácil> que el inglés, y me respondió con un hebreo perfecto que salía cantado> por entre su blanca sonrisa.> No sé a raíz de qué tema, surgió entre nosotros la idea de contar> nuestros orígenes. Oí cosas muy interesantes, y a mi turno, conté> sobre la historia de mi familia desde 1700 hasta la fecha, convencido> de haber impactado con los datos cronológicos a la audiencia.> Aunque le disguste a mis paisanos, los ashkenazíes tenemos mucho por> aprender aun de la historia de los sefaradíes. Quizá por ignorancia> menoscabamos una historia inmensamente rica, profunda y emotiva.> La disgresión anterior viene al caso, porque cuando Scott comenzó a> relatar su propia historia, todas nuestras presuntas epopeyas,> empequeñecieron ante su relato. Relato de Scott Men> Hasta donde yo sé, mi grupo familiar llegó desde la isla de Tamarica> (Brasil), como esclavos de una familia de cripto judíos apellidada> Mendes, hasta la isla Martinica , que era un dominio francés. A> diferencia de otros grupos esclavos, éramos bien tratados, dejándonos> libres los días sábados para cultivar mandioca, tabaco y otros> cultivos a nuestro exclusivo beneficio.> Nuestra religión pasó a ser la de nuestros amos y adoptamos también su> apellido, hábitos y costumbres. Esto transcurría en el año 1654.> Éramos esclavos de familias holandesas, escapadas de Brasil por la> persecución portuguesa.> Una parte de la familia Mendes debió enfilar a Jamaica, que era> colonia española. Los conversos que volvieron a la fe mosaica fueron> detenidos, no así los judíos no conversos que como ciudadanos> holandeses, fueron liberados.> De este grupo de libertos, 23 judíos embarcaron en el Sta. Catherine,> llegando a Nueva Amsterdam (Nueva York), donde se desarrollaron y> fueron colonizando la zona junto a otros de distinto origen y> religión.> La fracción de la familia Mendes a que mis abuelos pertenecían quedó> en la isla Martinica , donde se dedicaron al cultivo de la caña de> azúcar. Su industria y exportación, prosperando rápidamente y nosotros> con ellos.> Los franceses fueron tolerantes en el aspecto religioso y en 1676 se> autorizó a traer desde Amsterdam un rollo de la Toráh, que fue> recibido con cánticos y bailes por parte de toda la comunidad> hebraica, y nosotros, sus esclavos, nos adherimos al festejo.> Fue algunos años más tarde cuando, a instancias de los jesuitas, se> comenzó a perseguir a las familias judías, alegando prácticas> esotéricas, trato igualitario a los esclavos, aduciendo festejos de la> muerte de Cristo y otras patrañas por el estilo.> La familia Mendes , así como otras, abandonaron las islas de Martinica> y Guadalupe, escapando al tristemente célebre Code Noir (código negro)> cuya implementació n era una condena para los judíos.> Junto con nuestra familia, embarcaron hacia New Amsterdam, las> familias Pereira, Franco, Molina, Bueno, D'Andrade, López, etc., cuya> situación era igual a la de los Mendes, y al igual que ellas, poseían> parientes en la costa donde estaban las colonias inglesas.> Durante varias generaciones mis abuelos quedaron al servicio de los> Mendes, cuyo apellido se había acortado para estar más a tono con los> demás (de ahí el Men). Convenía estar bajo la protección de blancos en> una tierra en que predominaba la esclavitud.> Aunque por relatos, sé que la esclavitud en este caso tenía mucho de> 'fachada', pues mis abuelos habían sido liberados según la ley> judaica, y compartían con los 'amos', el festejo de todas las> efemérides hebraicas.> De hecho, durante muchas generaciones, mis abuelos fueron enterrados> en un cementerio particular, junto a los miembros de la familia de> cuya protección gozáramos.> Luego llegó la Guerra de Secesión con su secuela de libertad. Ya para> ese entonces, la familia Men , tanto blanca como negra, se había> multiplicado y diseminado por la inmensa geografía de América del> Norte.> Mi padre conservó la religión judía por elección y todo el grupo> familiar así lo ha hecho hasta hoy y es probable que así continúe, me> dijo Scott con una hermosa sonrisa, llena de blancos dientes brillando> bajo su radiante y florida kipáh.> Cuando Scott terminó su relato, un silencio invadió el recinto, la> mente y los pensamientos de los invitados habían recorrido los> dolorosos años de la esclavitud de los ancestros de Scott ¿Quiénes más> que ellos podían valorar la libertad que en esta ocasión se conmemora?> Uno de los invitados, deseoso de establecer diferencias, le preguntó a> qué tribu de Israel creía pertenecer, sabiendo que por origen no> pertenece a ninguna. Yo no alcancé a entender la pregunta. Cuando me> la aclararon, y ante el silencio de Scott, me apuré a responder al> pedante que había hecho la pregunta.> ¿Es que usted no leyó la Biblia?, inquirí con ironía. Le sugiero que> lea Números 12 (I), y verá que Scott desciende de Moisés, que tomó> como mujer a Cushi (negra). Así que sus orígenes son de la tribu más> santa y del varón más grande, con lo cual el impertinente cerró el> tema y yo me gané una amplia sonrisa de Scott.> Creo que en pocas ocasiones canté el 'cuan bello y agradable es estar> los hermanos juntos', como en aquella ocasión.> No volví a ver a Scott, pero sé que en algún lugar, hay un> afroamericano judío finés que el próximo Pesaj estará repitiendo el> 'le contarás a tus hijos' en una mesa de Seder.> Eso me lleva a pensar que por mucho tiempo, en distintos lugares,> habrá algún hombre exaltando frente a sus hijos el valor de la> libertad. Aunque no sepamos de ellos ni de su vida, estarán junto a> nosotros recordando que hemos sido esclavos para no volver a serlo> jamás.> > Isaías Leo Kremer> > Que podamos comprender el verdadero sentido de la libertad y de la> transmisión de los valores, de generación en generación.> > > -- > KELLY BEJAR

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