¿PORQUE PERDER LA SERENIDAD?
Enero 15, es la fecha olvidada que me hace recordar el terremoto de San Juan, en 1944, día caluroso si lo hubo, lo memoro porque venia del odontólogo quien me suprimió la muela del juicio, que perdí desde entonces.
Ya ha transcurrido 52 años largos y asimismo la canícula esta presente, como denominador común. Llego cansado de la faena diaria, en la oficina, no hay nadie en casa, digo de la célula familiar, pretendo darme una ducha rápida, y zas....suena el portero electrico:
n ¿Señor Jack?
n Si, ¿quien es?
n Soy Fernández Merino, el agente bibliográfico de la Editorial Sopena, estamos citados.
n ¡Ah! Si claro, pase por favor, me había olvidado.
El Sr. Fernández Merino sube, toca el timbre, le abro, esbozo una sonrisa, me disculpo del bochorno – ridículo: ¿que culpa me cabe?- lo invito a sentarse y le ofrezco una refrescante gaseosa.
Gracias, me dice, y de inmediato saca un tomo grande de su maletín y se impone su tarea de hacerme el panegírico de la obra que promueve: su contenido, bondades, capítulos especiales, apéndices, entretanto no aguanto el calor, le pido, casi con humildad, que disimule y comienzo a dejar, fuera de mi cuerpo, ropa y calzado.
El ni se inmuta, esta transfigurado, como un actor sobre las tablas, ejercitando su rol, se palpa el bolsillo interior de su saco y saca la birome – es decir me insinúa deliberadamente que está dispuesto a venderme, que a eso vino- e insiste en su perorata.
Por mi parte continuo mi gestión de tirar el lastre por la borda, me atrevo con el saco, la corbata, arrimo el calzado, por pudor, al balcón, me pongo zapatillas, demuestro mi incomodidad, he intento quitarme también las medias.
El Sr. Fernández Merino, como si nada, ahora me habla de la encuadernación, que es de lujo, de la medida de las tapas, de lo manuable que resulta para chicos y grandes, que está actualizada, que será la piedra fundamental de mi biblioteca, y que patatín y que patatán... en fin estoy al borde de perder el jucio, nuevamente.
Me quito la camisa, mi musculosa, sin mangas, le pido permiso para ir un momento al baño, y vuelvo en short.
El impertérrito sigue su pelea denodada....la obra es en colores, el papel, de primera calidad, es mate, no refracta la luz ni daña a la vista, los caracteres son grandes, me estaba haciendo sentír que casi me gritaba:”¿que mas quiere una pasaje en trasatlántico alrededor del mundo? “.
En este punto no doy más, quiero finalizar, bañarme tirarme en la cama con aire fresco.
El, insiste – con una sonrisa de oreja a oreja- ¿que le parece?.
¿Digamé?, le espeto, ¿Que es lo que me está ofreciendo?.
Es el mejor diccionario enciclopédico del Mundo “El Sapiens”, me dice.
¡Acabáramos!. ¡No me lo diga!.
¿Porque, que pasa?,,,,,,Señor Jack.
¡Es que ya lo tengo!. ¡Lo siento!.
Yo más, me dice Fernández Merino. Otra vez será.
¡Si claro¡. ¡Como no!
¡Hasta que refresque!.
¡Por favor que sea para el invierno!
¡Buenas noches!.
¡Buenas noches!
JFA 13-07-06.-
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario