martes, 17 de febrero de 2009

LOS SENTIDOS Y LAS LETRAS

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Los sentidos y las letras


En la vida de relación, las enseñanzas son múltiples, quiero decir las buenas y las que son reprobables. Nuestro personaje, se mantuvo, en torno de picardías insoslayables, en límites casi puros.


Me permito decirlo así, porque una vez, un inspector escolar preguntó a su maestro de 6° Grado, sobre la situación del muchachito, y recibió por respuesta casi una sentencia: “es
bueno, pero tanga paciencia, la madera seca al lado de la mojada, también se humedece”.


El periplo de nacer, crecer, multiplicarse es armónico y exacto con la naturaleza a la que pertenecemos, por lo que antes de partir reiteró, tantas veces como pudo, sus anhelos de lanzar dardos de comunión con sus semejantes.


Jamás estaba totalmente conforme, cada paso, cada logro, le imponían, con increíble aumento, la certeza de que algo faltaba, es decir ese estado en el que sus sentidos le piden que es posible, algo mas.


Encontró ese bálsamo restaurador, del despegue, en un inopinado baño de letras palabras y sílabas; a la sazón, hace varias décadas, el 05-06-1968, Robert Kennedy había sido asesinado, cuando un rapto emocional le hizo escribir su primer atisbo literario, encendido de indignación y pena, porque la esposa, del senador, daría a luz un bebe que sería huérfano.


Desde entonces vive imbuido de una extraña serenidad, y dice:











Quien pueda apreciar, como privilegio,
la música especial, que emerge de un
canto poético, proveerá a su elevación


Si de una pluma generosa asoma un don,
con la prosa más auténtica, nos
introduciremos en el gusto por ser y existir.


No importa, entonces, que las palabras
eternas, tiendan a desvanecerse, porque
nosotros ya estamos en la red, al margen
de un mundo que intente desmerecerse, .


Rescatar ese sentido, toca a unos pocos, ellos
prefieren abstraerse, atrapados por la mística
ilusión que traduce un verso en su agitado
aletear de vocablos envolventes que va
desgranando la inspiración.


Este orbe insolente, al fin, nos regala
imágentes bellas, con dulces sonidos,
sordos para muchos, pero infinitos y
profundos para los que nos entrelazamos
con el amor en el contenido del verbo


Enorme es el océano que nos salpica de
todas las sapiencias en que nos sabemos
bañar para alejarnos, de las carreras
vertiginosas hacia la nada.


Y nos adscribimos, claro, con lo más sutil,
engendrado en la generosidad del espíritu
que asoma del cofre sagrado del pensamiento,
con flores multicolores en las manos, y
todas nuestras fantasías.


JACQUES FARJI ABULAFIA BS-AS. ABRIL 09-2007.

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