viernes, 13 de febrero de 2009

COMENTARIO KABBALISTICO

COMENTARIO KABBALISTICO
Estaba en un café el otro día y escuché una conversación entre un padre y su hijo. El hijo, que parecía haber regresado a casa de la universidad, le preguntó a su padre: "¿Crees que habrá paz en el Medio Oriente?" El padre dejó el periódico sobre la mesa y le dijo: "No puedes llevarte bien con tu propia madre, ¿cómo esperas que los palestinos y los israelíes se lleven bien?"
Después de unas buenas carcajadas, me puse a pensar en lo profundas y sabias que eran aquellas palabras. Es fácil apoyar una causa, una figura o movimiento político, pero quizá esas causas, figuras y movimientos serían más efectivos si apoyáramos la causa más importante de todas: crear la paz entre nosotros mismos y las personas que hay en nuestra vida.
La solución de los Kabbalistas para la paz en el mundo es tratar la causa raíz de la fragmentación y la separación en el mundo:
Nuestro comportamiento intolerante hacia los demás
Imagina lo siguiente: te levantas de mal humor. En lugar de ser el marido, la esposa o el padre cariñoso que normalmente eres, estás un poco gruñón. Cuando alguien te pide que le pases la mantequilla, se la lanzas de mala gana. Los productos lácteos, cuando no se manipulan correctamente, pueden arruinarte el día. Cuando finalmente sales de casa y vas por la autopista, estás un poco agresivo. Cortarle el paso a otro vehículo puede arruinarte fácilmente el día. Llegas a la oficina, estás en una reunión y un colega de trabajo más joven está presionando fuertemente para que su propuesta sea aceptada en lugar de la tuya. Le haces callar poniendo los ojos en blanco y haciendo un comentario mordaz. Bajar la autoestima de otra persona puede arruinar fácilmente tu día.
Podría continuar, pero creo que has entendido la idea. Son matemáticas básicas:
Una persona enojada + una persona feliz = dos personas enojadas
Si vas a ser intolerante, crítico, cínico o sarcástico (acumulando la ira que está mal canalizada) no puedes preguntarte "¿por qué yo?" cuando los demás utilizan contigo las mismas artimañas, o cuando todo el mundo parece haber perdido su equilibrio.
Esta semana, creo que cada uno de nosotros debe examinar su propio comportamiento y decidir poner un alto a las armas que utiliza en su vida diaria. Estas armas son nuestras palabras y acciones negativas.
Una vez que todos podamos observar nuestra vida diaria y ver que estamos dando pasos agigantados en la forma en que aceptamos las creencias, opiniones y comportamientos de los demás, solo entonces podremos esperar ver tribus y naciones tratándose con tolerancia y dignidad humana. ¡Todo lo mejor!.

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