ACTITUD Y PRESCINDENCIA
Siempre he dicho a la expresión: “soy apolítico” que ello constituye una falaz incoherencia. Todos somos políticos, de alguna manera, votemos o no, siendo pasto fácil del gatopardismo reiterativo, que siempre se erige en ganador; eligiendo que periódico leemos –según su tendencia- los noticieros que buscamos en T.V., el teatro que vemos, los films que seleccionamos, etc.
La vida, a veces nos castiga, con enfermedades crueles y terminales, el deceso de un ser entrañable, caemos en la depresión de la que no se aflora porque sí, sino que el instinto de auto-conservación debe coadyuvar, en alcanzarlo. Entonces caemos en otras cuentas.
En efecto, me refiero, a lo único que he encontrado como sobresaliente en la parábola existencial, prescindiendo de prejuicios, que todos tenemos por ignorancia, por coraza,
porque si, y es esa tranquilidad que la contemplación de la magnificencia de la naturaleza otorga –como escudo protector- para lo cual no hace falta ser creyente, ateo, agnóstico, Cura, Imán, Rabino, Pastor o sacerdote representante de cualquier credo, todos respetables.
La armonía del desenvolvimiento armónico de todo un sistema planetario –inconmensurable- que también integramos habitando La Tierra, con el día siguiendo a la noche, los cielos, los mares, los árboles, los animales, las aves, los peces, el aire y toda la variedad de sitios elegidos para “Maravillas de la Naturaleza” –verdaderos “paraisos” terrenales, que asombran y embelezan.
Esos millones de años desde La Creación por el Eterno, por el Bing Bang, o por el desarrollo de las especies (Darwin), certifican la grandeza de una obra total, con exactitud de la mejor relojería electrónica, emitida quizás, con la bendición de una inteligencia superior, de “otro mundo” omnisciente e insuperable, ¿o no? ¡Ah! y las variaciones en aviación, T.V, computadoras, celulares, y “ainda mais”.
Hay tantas cosas que no podemos explicar, pero que existen, ¿verdad?. Quizás su mayor encanto esta en los interrogantes a que nos obligan, como para minimizar nuestro ego, ese que nos hace creer superiores, y de pronto nos pone de cara a la verdad y somos verdaderos gnomos....
Los modernos cabalistas nos han puesto en orbita “aggiornando” un aspecto teológico que antes era poco menos que tabú, adentrarse en la Kabbalah era asomase a una posible locura. Hoy desvirtuado, y nos llega, en entregas parciales, de a poco,paso a paso, advirtiéndonos a los seres humanos que solo vemos el 1% de la, percepción que tenemos. Entretanto el otro 99% -al que podemos acceder- requiere de esas entregas parciales para descorrer ese velo.
Y, agregan los cabalistas: los seres humanos podemos recibir LUZ, ese mensaje de inteligencia superior, reservada para los iniciados en la espiritualidad y que no es para atesorar egoístamente –para si mimos- antes bien es para compartir con nuestros semejantes. Ergo: la Kabbalah se ofrece como escuela de entendimiento.
Los cabalistas, intentan dejar entreabierta su puerta –hacia el conocimiento del que carecemos, para ilustrarnos en medio de sus emprendimientos de intelectualidad sumamente espiritualizada, incluyendo interpretaciones de las letras del alfabeto dándoles valores numéricos ejemplarizadores.
Un muestra cabal es el de “la resistencia espiritual”, todo aquello que dañe al ser humano no debe ser abordado en su perjuicio, para ello hay que anteponerle una suerte de resistencia, porque en rigor de verdad si uno –primordialmente- no se quiere a si mismo, salvaguardando su integridad y su salud, ¿como puede querer a los demás, sus semejantes?.
Todos nos debemos a todos, constituyendo una comunidad o integrando la sociedad humana, a la que nos hemos sometido, desde la antiguedad – en el Estado de Naturaleza-
cuando las tierras y sus frutos (todos), eran de todos. Llegado el momento en que los alimentos no alcanzarían, provocando enfrentamientos habida cuanta de incremento demográfico, comprendiéndolo, todos abdicaron su libertad, poniéndola bajo la férula de un ”Estado Protector” que administraría un reparto justiciero –para todos- y que se titulo: “Pacto Social” (Hobes-Rousseau).
Sincerándonos, digamos en un intento de ser veraces, con uno mismo, y con los lectores que sucedió que la humanidad fue invitada a un gran festival, para todos, para que se enseñoreara en el planeta tierra, usando ríos, montañas, planicies, estepas, ríos, mares, cielos, frutos, árboles, animales, peces, aves, granos, verduras, pero en general se adaptaban al ocio, quisieron una fiesta sin labores.
Los avispados que fueron creativos, se adscribieron a ganar mucho metálico a costa de todo: envenenar las aguas, el medio ambiente, los mares atentando a sus faunas, depredaron bosques, corrompieron el clima, hicieron guerras en pos de ambiciones de dominio económico, y en la actualidad de 6.700 millones de habitantes ofrece tantos desniveles, pocos multimillonarios y cantidades industriales de desposeídos. El mundo no se detiene, el “Pacto Social”, hasta ahora desde que el mundo es mundo jamás funcionó, como prometía.
La ilustración de los dos asnos atados por el cuello, en un cuadrilátero, en el cual hay alimentos, a los que no acceden, porque cada asno tira para un extremo que les imposibilita llegar individualmente, cuando acuerdan ir ambos –mancomunadamente- al mismo extremo, comen de todas las posibilidades.
¿Como si hasta los asnos se entienden, los seres humanos quedamos desfasados?.
Resumiendo, no estamos ante el fin de las ideologías, pero ya no se hace hincapié en la izquierda o en la derecha o en el centro, lo que vale es el resultado que logre –quien fuere- en la administración sapiente, coherente, que lleve al conjunto a una felicidad, que se acerque a la beatitud, donde los seres humanos disfruten los logros de sus genuinos e ingentes esfuerzos.-
El hombre nació, fruto del amor, para ser libre, para crecer, para multiplicarse, y oportunamente fenecer, con sus años del periplo normal cumplido. Lo penoso es cuando el ser amado es arrebatado tempranamente, sin cumplir la existencia previsible. Eso duelo, desgarra, es una herida abierta que no se sutura jamás.
Entonces en tanto estamos, merecemos vivir con dignidad como persona de una humanidad que se ufana de sus logros materiales y técnicos, pero debe tomar conciencia que, mientras un solo ser humano este penando, el resto –todo, en certidumbre no hallará la paz de espíritu.
No es tan difícil pues: hay que hacer resistencia espiritual contra la codiciad de cada cual –de las desmedidas- para que todos vivamos en armónico desarrollo.
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